Masonería, Balzac y Dante contra el COVID-19

 

La Masonería de la mano de Dante y de Balzac tiene que ser un lenitivo para nuestra sociedad

A raíz del COVID-19, los sociólogos, antropólogos, consultores y periodistas han empezado a diseñar la etiqueta o término de “pandemiados” en sus escritos, conferencias e intervenciones en radio y televisión. Lo que de seguro será un neologismo que pronto tendrá que ser considerado por los miembros de la Real Academia Española de la Lengua.
Todo ello para explicar o definir las nuevas y complejas situaciones que la pandemia está provocando a nivel global en el contexto de la transformación de usos y costumbres, con una previsión de una incierta, pero de momento esperada y continuada convivencia entre nosotros.
De entre todos estos profesionales, nos llegan diferentes opiniones a tener en cuenta. Desde los que nos dicen que, en el colectivo de los menores de 5 años, esta crisis prevalecerá en su concepción evolutiva de la vida, por los cambios sociales, culturales y educativos, hasta los que profetizan que los “milenials” serán los más afectados en sus hábitos y costumbres, por ser la fuerza laboral más importante en la mayoría de los países cara a los próximos años.
Para nosotros, como Masones, que formamos parte del variado abanico de profesionales, además del cada vez mayor núcleo o sector de los jubilados que merced a los progresos médicos gozamos de los beneficios de la longevidad, esta situación que “YA NO ES NUEVA”, (casi diez meses) nos tendría que haber servido para resituar también nuestra concepción de vida.

 


Bien es cierto que, a nivel general en todos los Orientes, con mayor o menor proliferación, parafraseamos con el ejemplo, las virtudes del teletrabajo profano que aun globalmente no se había llegado a explotar, y nutrimos nuestras ansias de estar juntos y trabajar simbólicamente, mediante los encuentros fraternales telemáticos.
Desde los participios de las primeras consideraciones y advertencias, de que estos “obligados contactos a través de una fría pantalla” nunca debían ser considerados como una Tenida asistencial, y que rápidamente quedaron consensuados, también entramos en las vías antes expuestas de convertirnos en personajes de “la Comedia Humana” que conforman los profanos, cual protagonistas modernos de aquel inmortal y monumental proyecto literario de Honoré de Balzac.
Y es que, en esta pandemia del siglo XXI, afloran de ella unas concepciones de la vida y unas realidades, que quizás de diferente manera nos dejó escrito y narrado este gran escritor francés.
Balzac a su manera quiso aproximar a Dante a sus contemporáneos referenciando “La Divina Comedia” desde postulados más humanísticos y realísticos y por esta razón tituló su obra “Comedia” en vez de “Divina”. Y de esta manera situó sus personajes en un mundo real (distintos lugares de Francia) y no en la orbita ficticia del gran poeta florentino (Cielo, Infierno).
Me he permitido la licencia de hacer esta analogía confrontando nuestra actual pandemia con el mundo, con el universo de Balzac. Ya que en sus historias y relatos practicó el genero literario del más puro realismo condicionando a sus personajes a los rigores o excelencias de las variaciones de fortuna.
Este rigor necesario que nos está impidiendo en nuestras “debilitadas” primeras Tenidas presenciales tener que prescindir de nuestros abrazos y besos fraternales en aras de modificar nuestra manera de relacionarnos. La severidad que nos impide poder apreciar gran parte de las expresiones faciales detrás de las mascarillas protectoras.
Pero tenemos que luchar desde los estadios de nuestra solidaridad y fraternidad, para ser adalides y representantes de la esperanza frente a la incertidumbre sanitaria, social y económica a la que estamos sometidos.
Por otra parte, de la mano de un nuevo vocabulario que se está expandiendo entre todos nosotros: “reducir la curva, confinamiento, nueva normalidad, distanciamiento social…”, también debemos difundir que hemos mejorado en la concepción de nuevas habilidades y sensibilidades a la hora de velar por la salud, de valorar a los amigos, de preocuparnos por su salud y sus vulnerabilidades, del contacto más continuo entre las logias y la seguridad de los Hermanos y Hermanas de las mismas.
Tenemos que lograr que esta “flexibilidad impuesta” no sea negativa sino positiva, que nos haga más diestros en la comunicación digital, pero evitar en todo momento que esta situación excepcional no nos haga caer en aislamiento y la despersonalización y que vaya en detrimento de nuestra conciencia de grupo de Masones comprometidos ahora más que nunca, en aras del mejoramiento general de la Humanidad.
Y como punto final apelar a la fraternidad masónica de las logias. Es posible que un significativo numero de Hermanos y Hermanas vean afectadas sus economías por los efectos de la pandemia.
Hagamos pues como Dante, que siguiendo el esquema clásico no permitió que todo fuera una tragedia y conseguir un final feliz, victorioso sobre estas lacras que se nos han venido encima.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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¿Es la Estatua de la Libertad de Nueva York un monumento de la Masonería?

Frédéric-Auguste Bartholdi un escultor y masón del Grand Orient de France

Para hablar de este tema, es necesario primero llegar a la figura eminente de un patriota francés que formó parte de una generación profundamente marcada por la derrota de Francia en la guerra de 1870, en la que su región natal fue anexada por Prusia. Estamos hablando de Frédéric-Auguste Bartholdi (1834-1904) originario de una familia protestante de la ciudad de Colmar en Alsacia. A la edad de 36 años posteriormente de la declaración de guerra, Bartholdi ingresa en la Garde Nationale, y en su rol en ella participa en la defensa de Colmar. Después de la caída de su ciudad, por circunstancias del destino, llega a ser Ayuda de Campo de Garibaldi, celebre y destacado francmasón, que se había incorporado a luchar con Francia. Un año después, el 10 de mayo de 1871 contempla como en la firma del Tratado de Versalles, se ratifica que las provincias francesas de Alsacia y Lorena pasan a integrarse a Prusia. Como ciudadano, patriota y comprometido con el fervor a la Libertad, orientará su vida profesional a partir de sus estudios en arquitectura y sus aficiones a la pintura, al oficio de la escultura. Después de dejar su ciudad natal, se instala con su madre y su hermano en Paris. Inicia sus primeros pasos como escultor de la mano de Soitoux, después de David d´Angers hasta convertirse poco a poco en reputado profesional de la escultura. Sus primeros trabajos son una estatua del General Rapp héroe de Dantzig en su villa natal, y una obra majestuosa del Lion de Belfort en 1880, que posteriormente le sirve para tallar una replica de la misma en Paris en la Place Denfert-Rochereau.

 

 

 

Ingresa en la Masonería el 14 de octubre de 1875 siendo iniciado en la Logia Alsace-Lorraine del Gran Orient de France. Una logia surgida el 6 de septiembre de 1872 a partir de escritores francmasones fuertemente comprometidos en un profundo patriotismo como Alexandre Chatrian, Emile Erkmann y un conjunto de hombres celebres como Edmond Valentin prefecto del Bajo-Rhin, el ministro francés Jules Ferry y el Premio Nobel de la Paz, el militar Joseph Joffre. Cinco años después el 9 de diciembre de 1880 pasa a la vez a Compañero y Maestro. Nunca dejará de estar estrechamente ligado a su Logia Madre hasta su muerte. Sus trabajos escultóricos prosiguen con éxito y le permiten rendir culto con diversas estatuas a otros francmasones celebres: Diderot en Langres, otro a Lafayette y Washington en Paris, y entre muchos más el que le hace entrar en el carrusel de la fama: La estatua de la Libertad en Nueva York.

La Estatua de la Libertad al sur de Manhattan símbolo Masónico

Esta estatua se levanta orgullosa y singular como anfitriona de una ciudad como Nueva York que enviaba un simbólico mensaje de Luz y de Libertad, a todos los visitantes o inmigrantes que llegaban por barco después de una larga travesía. Sin embargo, el proyecto original de dicha efigie y representación surgió a raíz de las fiestas de la conmemoración del Centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. Y a raíz de ello el pueblo francés quiso contribuir con un regalo de excepción: la Estatua de la Libertad. Que venía a testimoniar la amistad francoamericana basada ideológicamente por los dos países en su amor a la Libertad. Se dijo que la inspiración de tal imagen a Bartholdi le venia del recuerdo de un triste suceso acaecido en plena guerra, en que una mujer luchadora por las libertades patrias francesas se mezcló con los soldados en las trincheras, y saliendo de entre unas barricadas con una antorcha en la mano arengó a tropas con un grito patrio, antes de caer acribillada: “Vamos, Adelante, con Honor y Valentía (Courage)”.

La estatua configura la imagen de una mujer vestida con un ropaje largo, de pie y llevando en la mano derecha una antorcha y en la mano izquierda una tableta en forma de libro, que lleva inscrito en cifras romanas la fecha de la independencia de los Estados Unidos. Esta tableta-libro nos recuerda la importancia del Derecho y la Ley, como fundamento de todo estado democrático. La antorcha nos evoca “la luz de la conciencia” que es la que simbólicamente ilumina a la vista general. La diadema que lleva la mujer en la cabeza en el proyecto inicial solamente tenia cinco rayos direccionales, en los que el escultor quería simbolizar los cinco continentes, pero en la realización definitiva se representaron siete rayos finalmente. Este cambio de números del cinco al siete, al parecer va ligado a la progresión masónica de Bartholdi. Para él la forma solar de la diadema evoca la de Helios como dios del sol en la antigüedad, tal como está representado en un sarcófago romano. Por otra parte, al pie de la estatua, están diseñadas una conjunción de cadenas rotas, que vienen a simbolizar la liberación de todos los pueblos de la tierra. Y la imagen esta orientada hacia el este, hacia Europa, en recuerdo de los orígenes de los fundadores de los Estados Unidos.

Otro dato significativamente masónico de la estatua es que en su armadura totalmente de hierro, ya que necesitaba una solida conjunción de esta, finalmente se construyó en acero para poder resistir todas las duras intemperies posibles del lugar y el encargado de este trabajo fue el ingeniero Gustave Eiffel, también masón que realizó la arquitectura interna del monumento.

 

 

La financiación francoamericana de la estatua

Toda la financiación fue en sí muy onerosa, y de hecho la estatua no se pudo terminar sino después de un significativo retraso y de una serie interminable de peripecias financieras, ya que su coste rebasó muy evidentemente todas las previsiones que se habían elaborado al respecto. Fue necesario un periodo de cinco años de colecta popular en Francia para lograr la cantidad necesaria de fondos. El trato era que Francia se hacia cargo de la realización de la obra de arte en sí y los EEUU financiaban la edificación de la estatua y su pedestal que tenía que elevarse a cincuenta metros del suelo. La financiación por parte norteamericana se hizo fruto a el “crowfunding” masivo, o “Tronco de la Viuda” de las logias masónicas americanas, que donaron cantidades muy importantes de dinero y el periódico The World se encargó de dar publicidad al evento y de lanzar continuados artículos a la opinión publica americana desde sus paginas a la búsqueda de donaciones privadas. En Francia se logró la cifra de más de cien mil suscriptores. La colecta en Francia se dividió en diversos colectivos y organismos nacionales, de entre los que se destacó el Grand Orient de France, los Consejos Generales, las Cámaras de Comercio y una ingente cantidad de ciudades francesas.

Dos planchas masónicas de Bartholdi leídas en su logia certifican el proyecto masónico de la estatua

Bartholdi reflejó en dos planchas plenas de simbolismo en aras de la Libertad todo su enorme trabajo y dedicación a este singular proyecto. En su primera plancha describió la historia y los procedimientos empleados para la realización de la estatua. En la posterior plancha después de su vuelta de los EEUU, hizo singular hincapié a todos sus Hermanos del entusiasmo de los americanos en aquella su obra monumental.

El 4 de julio de 1884, estando la estatua ya finalizada, se envió a las autoridades americanas en la conmemoración de su fiesta nacional. Se encargó de ello el Presidente de la Republica Francesa Jules Grévy, francmasón de la logia La constante amitié de Arras del Grand Orient de France.

La inauguración propiamente dicha del monumento tuvo lugar el 26 de octubre de 1886, es decir 10 años después de la fecha del Centenario de la Independencia de los EEUU. La ceremonia contó con la presencia del Presidente Grover Cleveland que aprovechó la circunstancia para otorgarle personalmente a Bartholdi la distinción de “Ciudadano de Honor de EEUU” que es una nominación que solamente se acostumbra a conceder a ciudadanos americanos. Un año después la colonia americana de Paris, ofreció una replica pequeña de la estatua que se instaló muy cerca del Pont de la Grenelle en Paris, cerca del Sena.

Potentes símbolos masónicos de la Estatua de la Libertad

El número siete en la Estatua de la Libertad

  1. Los siete picos de la corona pueden significar los siete océanos -Ártico, Antártico, Pacífico Norte, Pacífico, Atlántico, pero también el numero de los Maestros Masones. Pero este numero se repite con machacante intensidad:
  2. Las ventanas de la cabecera suman en total 25, esto es 2+5=7
  3. Las hojas alrededor de la antorcha son 16, o 1+6=7
  4.  La base sobre la que se asienta la estatua tiene 16 columnas griegas, esto es 1+6=7.
  5. El monumento mide desde la base al final de la antorcha 151 pies. 1+5+1=7

 Y por otra parte:

1.- El brazo derecho de la Estatua nos evoca la “Difusión de la Luz”. 2.- También este brazo en su posición vertical simboliza los lazos entre el cielo y la tierra. 3.- En su brazo izquierdo porta la tablilla en que está inscrita la fecha de la Independencia, al no poder ser vista esta data, significa que la Libertad es un valor universal e intemporal. 4.- Su base piramidal comporta tres niveles correspondientes a los 3 grados masónicos. 5.- La “suscripción popular fue hecha por las logias masónicas francesas y norteamericanas, fue un gran “Tronco de la Viuda”. 6.- Bartholdi y Eiffel eran masones.

Esta obra original en sí se podría circunscribir en la línea que inspiraron los antiguos masones operativos en la construcción de catedrales que tienen que resistir el embate de los siglos. Su obra, la magnitud de esta desdibuja al artista, ya que como francmasón no busca la fama sino el tributo al símbolo del “Trabajo y la libertad” que son símbolos masónicos (y que era lo que los inmigrantes antes de ser confinados temporalmente en la contigua Isla de Ellis arribaban buscando con anhelo).

Bartholdi. Dejó al mundo un mensaje, aportando la “piedra trabajada” como masón en la construcción del “Templo de la Libertad” dejando una “Llave” (también símbolo masónico) para quien supiera utilizarla. Se puede considerar a Bartholdi, como un potente, histórico y simbólico “Mazo Masónico” que pervivirá en el tiempo, como representante de la Masonería Universal.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

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EL ENIGMÁTICO SIMBOLISMO DE LOS GUANTES MASÓNICOS

LOS GUANTES COMO ORIGEN DE LA PUREZA

Cuando en Masonería se habla de los guantes, los tendemos a considerar como un adminiculo más de la vestimenta asociados al mandil. Es el doble atuendo al uso. Sin embargo, si nos adentramos en el concepto más profundo de los recuerdos, visionamos el día de la iniciación y la evocación y reminiscencia de los dos pares de guantes que se nos proporcionó en aquella ocasión: uno para el particular uso y otro para para obsequiar a la persona más amada y digna de recibirlos, según escribe Oswald Wirth, resaltando que Goethe una vez iniciado en Weimar, entregó un par de guantes a Madame Von Stein, remarcándole que aunque el regalo pudiera parecer ínfimo en apariencia, representaba una acción única y remarcable hecha por un masón solamente en una sola ocasión en la vida.

Albert G. Mackey en su poco leída obra “Simbolism of Freemasonry” publicada en New York en 1882, le dedica cerca de siete páginas que son como las rotundas pinceladas de un lienzo del Hermano Rembrandt con su etéreo mensaje subliminal, el del autorretrato ocultando la mano izquierda en el interior de la ropa, dando vigor a los contrastes entre la Luz y la Oscuridad con estas dos características del Arte Real.

Mackey, comenta el uso y costumbre del ceremonial de los guantes primero en Europa y después en los Estados Unidos, e incluso ilustra con más datos esta usanza y símbolo, asociándolo como el salmista a la purificación de la vida, a la expresión inequívoca del corazón límpido de quien los porta, reflejados en las manos puras que representan los guantes blancos:

“El limpio de manos, y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a la vanidad, ni jurado con engaño.” (Salmos 24:4)

Para Thomas Wemyss en su grimorio “Clavis Symbolica”, las manos son atributos de las acciones humanas, por lo que, si están puras, las tareas son también impecablemente inmaculadas y por el contrario las manos impuras son la imagen de la injusticia. Todo ello asociado a la ablución de estas, con la asociación simbólica de su protección mediante los guantes.

UNANIMIDAD SIMBÓLICA EN LOS CLÁSICOS

Pero estas costumbres no eran flor de unos usos de la antigua Anglia, sino que provenían de los clásicos. En un templo de la Isla de Creta, aun se puede leer la inscripción “Limpia tus pies, lava tus manos y después entra.” Como también en el relato de los hechos de Eneas cuando abandonando las hogueras de Troya se negaba a entrar en un templo antes de lavarse las manos. En determinadas traducciones de la Odisea de Homero, Laercio portaba siempre guantes cuando paseaba por su jardín para proteger sus manos de las moras salvajes. También Heródoto los cita en sus relatos, con relación a las andanzas y tretas de Leoticidas. Por otra parte, de las Leyendas Griegas, tenemos una curiosa narración acerca de los avatares de Afrodita, la diosa del amor y la belleza persiguiendo a Adonis en los bosques, que se lastimó las manos con las espinas, siendo auxiliada por las Tres Gracias que, en cuanto oyeron sus lamentos le unieron con esmero y elegancia emanada de la divinidad, unas tiras delgadas y livianas que se adaptaron grácilmente a las manos de la diosa.

COMO SIMBOLO RELIGIOSO

Posteriormente podemos recordar a Poncio Pilatos lavándose las manos para soslayar los puñales de su conciencia, al permitir el deseo de los judíos en crucificar a Jesús. Asociados pues a la pureza de las manos, los guantes desde la mas remota antigüedad y de manera preferente desde la Edad Media, han simbolizado la pureza y la integridad. Motivo por el cual en la iglesia cristiana fueron siempre llevados por los obispos y clérigos muy especialmente durante la ejecución de las labores puramente religiosas. Los denominados guantes litúrgicos constituían parte de los ornamentos que se entregaban a las nuevas dignidades religiosas en el momento de su consagración. Este singular tipo de guantes llevaban en el dorso un bordado de oro que generalmente representaba una cruz, un cordero pascual u otro símbolo especial relacionado con el culto sacro. Por esta razón el ritualista Príncipe Obispo Durandus de Lieja predicaba acerca de la pureza personificada en el porte de los guantes blancos como símbolo de la castidad y pureza, al mantener las manos limpias y libres de las impurezas del mundo.

ESTIRPE DE LA REALEZA Y LA ARISTOCRACIA

Desde el siglo XIII, las damas de la aristocracia comenzaron a poner de moda el uso de guantes como ornamentos de distinción, normalmente fabricados en seda o lino, llegando a tener distintas medidas según la temporada en que se usaban. Pero esta costumbre sobrepasó las cortes reales y llegó al pueblo llano. Así los fabricantes emplearon una gran diversidad de materiales para confeccionarlos, como terciopelo, gamuza, y cabritilla y les dieron curiosas formas, llegando a engalanarse con botones, encajes, perlas y hasta piedras preciosas. Por otra parte, en algunos textos medievales, como el Cantar de Roldan, la figura del guante desempeñó un papel importante, ya que entregar un guante a un hombre, venía a ser lo mismo que confiarle una delicada misión. La realeza adopto también la costumbre de usarlos, y buena prueba de ello resulta el relato de que el rey Enrique II de Inglaterra fuera enterrado con guantes, y se encontraran también en las manos de diversos monarcas ingleses al desenterrar por diversas causas sus restos mortales.

UN REPASO A LOS SIMBOLISTAS

Cirlot en su obra cumbre del Diccionario de los símbolos nos dice que los guantes constituyen el vestido de las manos, y nos habla del guante derecho y la costumbre ceremonial de no llevarlo puesto al aproximarse a una persona de rango superior o a un altar. Por su parte Chevalier especifica que los guantes en Masonería significan símbolo de pureza, y añade que el quitárselos por deferencia ante una personalidad confiere rango y “savoir faire”, aparte de señalar que desde la Edad Media se habían utilizado los guantes, como desafío al ser lanzados a la cara de alguien en particular.

No es de extrañar pues la extrapolación del uso de los guantes en la Masonería, fuera primero Operativa y posteriormente Especulativa como interesada y usufructuaria del puro simbolismo al uso. Se saben ciertos hábitos con seguridad los del mandil, pero siempre nos quedará para posteriores estudios de investigación, si los guantes eran pieza exclusiva de los antiguos talladores de piedra.

Según la tradición masónica, los guantes no son solo símbolos de pureza, sino también objetos ritualísticos imprescindibles. Por otra parte, existe un convencimiento simbólico y una certeza de que los guantes, desprenden un magnetismo real que hace que emane desde la extremidad de los dedos y de las manos enguantadas de blanco un magnetismo benéfico. Así pues, a partir de una asamblea de masones enguantados de blanco, emana una determinada y particular sensación de hado de serenidad, quietud y aplomo.

Daniel Ligou en su Dictionnaire de la Franc-maçonnerie hace hincapié que, en los Altos Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se utilizan otro tipo de colores en los guantes masónicos, así pues en el grado 4º o Maestro Secreto son de color negro, en el grado 16º de los Príncipes de Jerusalén son rojos, y en el 21º de los Noaquitas o Caballeros Prusianos, son de color amarillo.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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LEO TAXIL, Radiografia de un Libelo y de la miseria de la Iglesia Católica

EL ADVENIMIENTO DE UN MISERABLE E INTELIGENTE PERIODISTA AL LIBELO

La figura, personalidad y protagonismo en la Masonería de Léo Taxil, de nombre verdadero Gabriel Jogand-Pagès (1854-1907), entra con fuerza a cualquier interesado en el tema de los grandes sucesos y avatares de esta. Léo Taxil -desde ahora siempre le denominaremos así- nace en Marsella y ejerce desde muy temprana edad como periodista en medios republicanos y sensacionalistas, siempre con artículos anticlericales. Con el tiempo editó personalmente un panfleto que disparaba a derecha, izquierda, arriba y abajo contra todo lo que fuera religioso, que atendía al nombre de “La Marotte”. No tardó en ser el blanco de la censura y ser prohibidos sus ejemplares por “atentar contra las buenas costumbres” de la época. El veneno anticlerical que segregaban sus artículos consiguió que le costara una condena de 8 años de cárcel. Al ser hombre rápido de reflejos y acción, decidió fugarse de Francia y no pasar por la cárcel. Estuvo en Suiza un tiempo evitando las mazmorras y pudo volver a su país, beneficiándose de una amnistía general.

Taxil con su literatura anticlerical en 1879 había fundado una Biblioteca Anticlerical cuyos títulos son la muestra declaratoria del veneno de su pluma cuando escogía un enemigo: “Las galanterías de la Biblia”, “La caza de los cuervos (Los curas)”, “El hijo del Jesuita” con un inestimable prologo de Garibaldi,” El manual de los confesores” o “los amores secretos de Pio IX”, finalizando con una blasfema “Vida Secreta de Jesús”. Se trataba pues de atacar sin cuartel a los meapilas de sacristía y a las sotanas grotescas, los abusos sexuales de los confesores y todo lo que quieran ustedes añadirle.

LA MASONERÍA, OBJETIVO UN NEGOCIO FLORECIENTE DE EMBAUCADOR

En 1881 fue recibido como masón. Pero rápidamente fue apartado por variados y continuados escándalos y plagios. A partir de ese momento, viendo que no podía utilizar a la Orden con los fines que el había proyectado para su ascensión social y periodística, se dedicó a la doble tarea de desprestigiar a la Masonería y atacar sibilinamente a la Iglesia Católica, entrando en sus ámbitos. Su plan fue el de abjurar públicamente de su condición de masón y declararse católico, abjurando de sus anteriores escritos y publicaciones antirreligiosas, pornográficas y escandalosas.

Comenzó convirtiéndose en un adversario resuelto y pertinaz de la Masonería con la publicación de un aluvión de libros antimasónicos, -que detallaré más abajo- con el fin de desvelar de una vez por todas los secretos de la Orden con medias verdades e inventos procaces que avivaban a la Iglesia a acercarse a él. Que, con su experiencia anticlerical, inició una tendencia en sus escritos explotando la curiosidad del público con relatos de tendencias ocultistas y de matiz satanista. Aprovechando esta circunstancia comenzó a mezclar estas historias con acusaciones vagas a los masones de los Altos Grados, sugiriendo que la Masonería formaba parte de una extraña, poco accesible y misteriosa organización que el denominaba Paladión o Palladium y que estaba concebida como la mistificación de una religión del Diablo. El Paladión era -según Taxil- una organización fraternal dirigida por la Masonería a nivel mundial, concebida como una religión de Satanás como contraprestación a la Religión Católica con su clerecía, sus santuarios, sus doctrinas, sur rituales, milagros con un mesías que no era otro que el Anticristo. Los relatos difundidos por este hijo del libelo describían de manera recurrente la aparición de demonios que copulaban con humanos, consiguiendo el acercamiento de un publico católico convencido de la sinceridad de sus panfletos difamatorios. Para hacer más creíbles sus cada vez más asombrosas historias, introducía múltiples seudónimos a sus artículos (como Doctor Bataille, Adolphe Ricoux, Diana Vaugham). Por otra parte, realizaba conferencias entre el publico católico con personajes que con nombres cambiados y falsos como Doménico Margiotta, Abel Clarín de la Rive o Leo Meurin, poniendo en escena espectáculos dantescos con graves y falsas acusaciones a la Masonería francesa. Toda esta singular y funambulesca cruzada fue aplaudida por la iglesia después de la publicación con gran éxito de ventas de un verdadero sumidero de mentiras, conjeturas y desviaciones mentales de cientos de artículos periodísticos de ínfima categoría, pero de clara aceptación por parte clerical, a niveles que llegaron hasta el mismo Vaticano.

Decidió además hacer de la masonería un gran y lucrativo negocio. Con ese fin publicó toda una serie de libros antimasónicos. El primero llevaba por título Los Hermanos Tres Puntos. Revelaciones completas sobre la Masonería. En este y en los siguientes libros: El culto del Gran ArquitectoLas Hermanas masonasLa Francmasonería desvelada y explicadaEl Vaticano y los masonesLos asesinatos masónicosLa leyenda de Pío IX masón, etc., puso sobre el tapete las más absurdas patrañas, que acompañaba de pasajes tomados de los verdaderos rituales masónicos.

 

LA BURLA CONTINUADA A LA IGLESIA CATOLICA

El punto culminante del “fraude espectáculo Taxil” alcanzó auténtico vértigo cuando este  y sus amigos hicieron aparecer en escena una criatura femenina, la Palladista Diana Vaugham, que se suponía era hija del demonio Bitrú, y en otro libro de delirios antimasónicos, concretamente “Memorias de una Palladista” contaba cómo fue consagrada a Satán al ser recibida en una logia donde fue posesionada por el diablo Asmodeus. Fue tal la psicosis, que La Civiltà Cattolica, órgano oficioso del Vaticano, elogió a «la noble señora» y a los «otros esforzados combatientes». De todas partes llegaron a Diana Vaugham entusiastas cartas, y como hizo un donativo el cardenal Parocchi, de Roma, para la celebración de un Congreso antimasónico, éste le envió de parte de este a Taxil para que se lo entregara en mano.  En 1896 tuvo lugar en Trento el esperado con gran pasión Congreso Antimasónico. Se reunieron no menos de 36 obispos, 50 delegados episcopales y otros 700 delegados. En el centro del Congreso estuvo el asunto de Diana Vaugham. Pronto se manifestaron dos direcciones opuestas. Por un lado, los alemanes que ya se habían repuesto del embuste de Taxil, y por otro la gran mayoría que estaban de buena fe al lado de Vaugham y Taxil. El mismo Taxil, recibido con grandes aplausos, intervino en el debate, adjudicándose un gran triunfo cuando sacó del bolsillo una «fotografía» de Diana Vaugham, que en realidad nunca había existido.

Todo el engranaje antimasónico que Leo Taxil montó, se inició en 1885, poco después de ser irradiado por la Masonería Francesa y continuó hasta 1897. Como ya se ha dicho, las historias con tintes de fantasía ilusoria aupadas por la iglesia de Roma llegaban a límites de humo literario en el que se describía con soltura y cinismo, la existencia de un Papa Luciferino líder de una Iglesia que se encontraba en Charleston en Virginia, y que este recibía todos los viernes a Lucifer a las tres de la tarde (las 15 horas precisas…) para recibir instrucciones. Esta táctica la desplegaba con maestría Leo Taxil, conocedor de las lecturas que estaban “a la page” en aquellos tiempos y explotando la curiosidad de los lectores conservadores y puritanos. El Papa luciferino en cuestión no era otro Albert Pike que estaba preparando el advenimiento del Anticristo.

Después de todo este dispositivo mediático y periodístico, Taxil representó el Acto Final de “burla esperpéntica” a la Iglesia Católica y a los que habían seguido todos sus libelos confesando públicamente que todo lo explicado acerca de las maldades de la Masonería habían sido tan solo unas mentiras para divertirse. Esta confesión la realizó en público en un notable foro, concretamente en la Sociedad Geográfica de Paris el 19 de Abril de 1897. Ante el asombro general de los presentes dijo: “El Paladión no existe, lo cree yo y ahora me permito el lujo de destruirlo”. Tuvo que salir rápidamente del lugar por una puerta trasera, ya que se produjo una encrespada reacción de los asistentes hacia su persona.

Después de todo este espectáculo, que dejó bien claro el polémico y desafortunado papel de Leo Taxil -insistiré siempre en mi bloc en usar eufemismos- se puede colegir que nunca perdonó su exclusión de miembro de la Masonería, por parte del Grand Orient de France con una bien ganada irradiación, por su onerosa y continuada mala conducta y que se vengó de la Iglesia Católica dejando bien patente los oscuros instintos interesados del Vaticano en desacreditar a la Masonería. Algunos círculos antimasónicos, en especial franceses, resentidos y avergonzados ante el triste desenlace del caso Taxil, intentaron buscar una solución que contrarrestara la impresión causada en los ambientes intelectuales. Entonces dieron un nuevo enfoque a su lucha antimasónica que quedó centrada no ya contra la inexistente masonería satánica, sino contra la masonería política, cultural y social, fundándose una serie de organizaciones antimasónicas como la que patrocinaba la Revista Internacional de las Sociedades Secretas, o la Revista Antimasónica, o Los Cuadernos del Orden.

 

UMBERTO ECO Y SU INTELIGENTE Y CONTUNDENTE DENUNCIA A LEO TAXIL

Un dato de interés y que quizás muchos lectores de este articulo no sepan radica en la resurrección de Leo Taxil en una interesante obra del notable escritor y semiólogo Umberto Eco en el 2010 titulada: “El cementerio de Praga”. Esta publicación que no sentó nada bien a determinados y concretos medios del Vaticano, ambientada en la segunda mitad del siglo XIX relata con el verbo autorizado y culto que caracterizaba a Umberto Eco los diferentes y distintos momentos de la Unificación de Italia con suculentos esbozos de las conspiraciones carbonarias, la temática de los camisas rojas de Garibaldi y aspectos notables y poco conocidos en general de la Tercera Republica francesa y el caso Dreyfus. El tema central de la novela se asienta en denunciar las sucesivas patrañas históricas que han ido surgiendo sobre la muy conocida y al mismo tiempo ignorada Conspiración judeomasonica, a caballo de documentación falsificada, como los Protocolos de los Sabios de Sion, las aberraciones literarias y mentirosas del Abate Barruel y otras indecentes y mentirosas plumas. Evidentemente no podía faltar un capitulo (el 21) dedicado a Leo Taxil. Y en este sentido Eco emplea un conjunto de recursos literarios que le permiten describir y desnudar literaria e históricamente a Taxil, utilizando la multiplicación de la figura del narrador mediante el recurso del desdoblamiento de la personalidad del protagonista (anteriormente usada por el libelista francés a su manera) y reflejando su catadura moral  con hábiles saltos temporales que señalan con esquemático rigor la miseria moral del personaje.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

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LA INICIACIÓN, EL MANDIL Y EL PSEUDONIMO DE VOLTAIRE

 

“Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza,pero el hombre también ha procedido así con él”.

Voltaire

Voltaire fue iniciado en la logia parisina “Les Neuf Soeurs” el 7 de abril de 1778, dos meses más o menos antes de su traspaso al Oriente Eterno, el 30 de mayo. En esta iniciación se dieron cita determinadas y curiosas circunstancias, entre las que cabe resaltar, la asistencia de remarcables masones de la época.

En esta fecha, Voltaire se encontraba muy débil y enfermo y en el extracto del Acta de la citada logia que se conserva de tal acontecimiento y que fue consignada en la correspondencia literaria, filosófica y critica de Grimm y Diderot en 1830, se hace resaltar que efectuó su entrada en el templo con la ayuda de dos Hermanos, siendo uno de ellos Benjamín Franklin que se encontraba de viaje en París por aquellos días y el otro Court de Gobelin, insigne patricio francés.

 

 

 

Presidía la tenida como Venerable Maestro por el astrónomo y Director del Observatorio de Paris Jérôme de Lalande entre otros destacados masones y ciudadanos ilustres del mundo intelectual parisino. El abate Cordier de Saint-Firmin fue el encargado de presentar a Voltaire y la logia a petición del sacerdote padrino del profano, decidió que, debido a su edad y débil salud, dispensaba a Voltaire de las pruebas más penosas. Así pues, no le vendaron los ojos, pero una cortina negra le impidió ver el Oriente, hasta el instante que la iniciación fue un hecho consumado.

La Logia “Les Neuf Soeurs” poseía bastantes características especiales que pueden en la actualidad asombrar a más de un Hermano o lector no masón de este articulo. Una de estas peculiaridades -debidamente contrastadas- era la de que además del Abate que lo presentó, conformaban el taller otros doce sacerdotes.

Según el redactado del Acta, Lalande le hizo prestar entonces la obligación; le recibió como aprendiz, siguiendo la costumbre, y le comunicó los signos, palabras y señales de reconocimiento. Una corona de laurel vino a ceñir su cabeza, que el nuevo hermano no quiso guardar, y cuando Lalande se le acercó para colocarle el delantal que decían había pertenecido al filósofo Helvetius, uno de los fundadores de la logia y al parecer recientemente fallecido, el nuevo hermano lo llevó a sus labios, rindiendo así homenaje a su memoria. Este curioso mandil, nunca se lo pudo volver a ceñir ya que como se ha dicho, Voltaire falleció a los pocos días.

Este curioso delantal, que reposa a la vista publica en Paris en el Museo de la Francmasonería del Gran Oriente de Francia, en la Rue Cadet. no lleva las trazas de haber sido el que llevara en su día Helvetius ya que se ha analizado convenientemente y revela las características de una pieza bordada en seda y que como máximo data de principios del siglo XIX, elaborado por la prestigiosa Maison Guérin. Es un delantal del Rito Francés con un bordado azul y una baveta densamente decorada. En esta pieza figuran abundantes reproducciones simbólicas recurrentes del fin de siglo XVIII y principios del XIX, con una imagen de un templo y determinados símbolos como un panal de abejas, una pirámide, el sol y la luna, entre otras.

Después de haber sido colocado Voltaire en el Oriente por el Venerable -lo cual era algo excepcional- Lalande le dirigió un discurso en el que, entre otras muchas frases retóricas, tras aludir a su amistad con Federico II de Prusia, señaló claramente cómo no había sido masón antes, de una forma explícita, si bien lo había sido en espíritu. Estas fueron sus palabras:

«Muy querido hermano, la época más gloriosa para esta logia estará en adelante señalada por el día de vuestra adopción. Hacía falta un Apolo en la logia de Las Nueve Hermanas; ella lo encuentra en un amigo de la humanidad, que reúne todos los títulos de gloria que podía desear para ornato de la Masonería. Un rey del que sois amigo desde hace tiempo, y se ha hecho conocer como el más ilustre protector de nuestra orden debería haberos inspirado el gusto de entrar en ella; pero era a vuestra patria a quien reservabais la satisfacción de iniciaros en nuestros misterios. Tras haber oído los aplausos y sobresaltos de la nación, tras haber visto su entusiasmo y embriaguez, venís a recibir en el templo de la amistad, de la virtud y de las letras, una corona menos brillante, pero igualmente lisonjera tanto para el corazón corno para el espíritu. La emulación que vuestra presencia debe difundir aquí, al dar un nuevo resplandor y una nueva actividad a nuestra logia, repercutirá en provecho de los pobres que ella alivia, de los estudios que patrocina y de todo el bien que no cesa de hacer. ¿Qué ciudadano ha servido mejor a la patria que vos, al ilustrarla sobre sus deberes, y sobre sus verdaderos intereses, al hacer odioso el fanatismo, y la superstición ridícula; al devolver el gusto a sus verdaderas reglas; la historia a su verdadero fin; las leyes a su primigenia integridad?”

Existen varias hipótesis acerca del seudónimo Voltaire. Una versión muy aceptada dice que deriva del apelativo Petit Volontaire que usaban sus familiares para referirse a él de pequeño. No obstante, parece ser que la versión más verosímil es que Voltaire sea el anagrama de «Arouet L(e) J(eune)» (‘Arouet, el joven’), utilizando las mayúsculas latinas.

También existen otras teorías: puede tratarse del nombre de un pequeño feudo que poseía su madre; se ha dicho que puede ser el sintagma verbal que significaba en francés antiguo que él voulait faire taire (‘deseaba hacer callar’, de ahí vol-taire), a causa de su pensamiento innovador, que pueden ser las sílabas de la palabra re-vol-tair (‘revoltoso’) en otro orden. En cualquier caso, es posible que la elección que el joven Arouet adopta, tras su detención en 1717, sea una combinación de más de una de estas hipótesis.

Pocos días después, en la noche del 30 al 31 de mayo, fallecía Voltaire. No obstante, a título póstumo, Les Neuf Soeurs consagraron a Voltaire su sesión del 28 de noviembre de 1778, en el transcurso de la cual debían haberse recibido masones a Diderot, d’Alembert y Condorcet, pero que no se pudo realizar por las protestas de la Iglesia y por presiones políticas.

Cuando ya han transcurrido 242 años de su nacimiento, y en los tiempos que corren, la personalidad y la obra de Voltaire, pese a las incesantes condenas de quienes no han dejado nunca de considerarle un ser pernicioso, continúa ocupando un lugar destacado en la historia de las ideas. Rindamos pues un modesto homenaje a tan Ilustre Masón y recordemos una de sus reflexiones más profundas:

«No estoy de acuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas.»

Josep-Lluís Domènech Gómez

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¿ESPIRITUALIDAD U ORDO AB CHAOS?

La definición de espiritualidad cuando hablamos en términos masónicos, varia de su enunciación estricta. De esta manera si nos referimos a ella sencillamente como acepción, tenemos que, en un sentido amplio, significa o viene a ser la condición espiritual. Y a partir de este punto de partida, podemos encontrar pensamientos que la consideran una dimensión más de la persona, como puede ser la dimensión biológica o la social.

Pero generalmente se tiende a concebirla como una disposición moral, psíquica o cultural de quien tiende a profundizar y a desarrollar las características de su espíritu relativas en su gran mayoría de veces, a una religión determinada. También está relacionada con una explícita y a mi juicio muy cuestionable concepción de la practica de la virtud.

Pero, desde el punto de vista masónico, no tiene porque ser así de esta manera, quizás tan excluyente de variedades y concisa. Uno de los grandes logros de la masonería se basa en que permite a todos los masones, sin distinción de credo religioso, raza o género, poder desarrollar sus libertades individuales, respetando la libertad de pensamiento y las convicciones intimas de cada uno, con un sentido amplio y diverso.

Todas las ideas tienen cabida, desde John Locke, David Hume o Voltaire a modo y talla de ejemplo. Y en función de la libertad de pensamiento, a partir de la fe en el G.A.D.U. los masones y masonas quedamos liberados de incertidumbres o cargas mentales onerosas, ya que no cargamos con el gran avatar y dilema, del suplicio de tener dioses o no tenerlos. Y esta circunstancia nos lleva a la libertad individual de priorizar y elegir.

El masón queda desembarazado, libre de someter su deseo y ansia de ser espiritual con una idea motriz de serlo sin tener una religión por encima de él. De esta manera y forma desde una concepción solamente humana, puede buscarle un sentido práctico a la vida, en la eterna búsqueda de la verdad. Así pues, la espiritualidad será útil desde el punto de vista de una ética humanística totalmente alejada de la necesidad hipotética del más allá, para justificar una razón en el momento de la muerte, en el “memento moris”, y concebirla como una realidad del mundo terrenal para encontrar una manera especial, sana y fructífera de una razón honesta de vivir. Y esta misma cognición de vivir, se convierte en la “Luz del Iniciado”.

La francmasonería ofrece al hombre y a la mujer un método que les permite progresar de manera personal en el plan espiritual y en el colectivo; es decir, en la sociedad en la que viven poder ser participes en el progreso de la humanidad. Y estas posibilidades llegan respetando tan solo una tradición de la que son depositarios. Y esta tradición, comienza en el Siglo de las Luces, que nos permite poder hacer la transición entre un pasado del que somos continuadores y un porvenir aun por llegar, del que tenemos que ser en todo momento y forma transmisores.

Este método nos viene conferido mediante el proceso de la iniciación que, gracias al ritual, a los mitos y a los símbolos, nos acompañarán ya toda en nuestra vida masónica, ya que nos convertimos como iniciados en seres finitos que aspiran a un infinito para dar un sentido a nuestras vidas.

Desde una perspectiva de analogías, ya que estamos hablando de espiritualidad, podríamos decir que si, para el cristiano Cristo es una vía, una condición y un sentido -recordemos “la vía, la Verdad y la Vida” (Juan 14, 6), para el iniciado se trata del sentido que da una vía a la verdad de su vida. Este método es, tiene que ser la ligazón de conceptos que el iniciado necesita para proseguir la obra de construcción que ha comenzado junto con sus hermanos. Ya que, partiendo de la conclusión de que no hay que forzar el concepto de espiritualidad a cosas no terrenales, tendremos que acercarnos a la concepción mental de que:

“El espíritu no es ni una estructura ni una función, es inmaterial con alguna forma de individualidad y dotado de razón. Aquello que pertenece o se relaciona con el espíritu decimos que es espiritual. El amor es el cimiento del espíritu y el cemento de la espiritualidad.”

Y se debe de partir desde esta concepción, para considerar el templo exterior que reúne a los hombres en Fraternidad y en su templo interior que les une a ellos mismos.  Porque los francmasones somos hombres y mujeres con Deberes, mirando de sortear, evitar y luchar en contra de los vicios y de las pasiones, en pos de los valores humanos, como la dignidad, el respeto, el humanismo, la tolerancia y la solidaridad. Pero también de los valores éticos como la búsqueda incesante del perfeccionamiento intelectual y moral de la humanidad, para llegar finalmente a los valores sociales, como la justicia, la equidad, los derechos y los deberes que debemos practicar continuamente. Todo ello nos conduce sin dilación a nuestra divisa: Libertad. Igualdad y Fraternidad.

En el REAA, el francmasón tiene por enseña, elevarse progresivamente hacia la mejora personal desde un punto de vista, desde una concepción de subir 33 peldaños, que no son sino etapas de perfeccionamiento, desterrando prejuicios e ideas preconcebidas para ORDENAR EL CAOS y construir espiritualmente el templo interior.

Saint-Exupéry decía que: “La verdad para el hombre, es lo que le hace ser hombre”, pero también es cierto que el hombre con su conducta (espiritualidad) hace resplandecer la verdad.  Y esta espiritualidad ajena siempre del manto de las religiones es la que nos ayuda a construir nuestro propio templo. En “Los Hermanos Karamazov” puede leerse la afirmación ética: “Si Dios no existiese todo está permitido”: Engañar, robar, matar… ¿Pero puede ser el hombre virtuoso sin Dios? Pues si. La espiritualidad pues, radica a mi modo de entender en que el hombre tiene la necesidad de creer en un absoluto y para nosotros los francmasones, según las diversas convicciones puede ser Dios, El Gran Arquitecto del Universo, o nada si se es agnóstico. De hecho, sea cual sea su credo, deberán tener fe en la Humanidad y en su capacidad de mejora. La espiritualidad es pues también saber escuchar a los demás, saberlos respetar y construir poco a poco, paso a paso una sociedad inscrita en el amor, la sabiduría y la serenidad.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

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La Prostitución no es el Oficio más antiguo del mundo

¿Por quién decimos que la prostitución es el oficio más viejo del mundo?”

 

En un interesante artículo, firmado por Justo Barranco, que casi permanece oculto en LA VANGUARDIA, tanto en su edición electrónica como en la de papel, leo: “¿Por quién decimos que la prostitución es el oficio más viejo del mundo?”Al principio casi mecánicamente y de manera transversal sigo el texto que a primera vista parece un conjunto de párrafos bien estructurados, para llenar espacios y huecos del verano, digno de haber estado incluido en los contenidos de la inefable revista de bolsillo “Selecciones del Reader´s Digest” de los años 80 del siglo pasado, llamada comúnmente “Selecciones” y posteriormente a su lectura, constato dos cosas.

La primera que la Revista sigue en activo, aunque ahora en formato electrónico, al menos así lo parece y después que el trabajo periodístico me gusta, ya que, sin comprometerse el autor, lanza retos históricos dignos de ser seguidos, recorriendo amenos textos antiguos, aderezados y provocados por la tranquilidad y reposo que genera el estío.

 

Vayamos primero a la vetusta, añeja y entrañable revista “Selecciones”. Apareció por la España de Franco sobre el año 1952 en castellano, aunque el génesis de la revista procede de Estados Unidos, en donde se creó en 1922, de la mano de Dewitt Wallace. Su contenido siempre se ha gestionado derivado de escogidos relatos de la revista original norteamericana, con añadidos de temas locales, siempre resumidos o reimpresos de otras revistas, con un abanico de aperitivos de aforismos, chistes y anécdotas con un matiz claramente conservador y defensor de los valores tradicionales de la familia. Vale decir que con cariño y espíritu bibliófilo abierto, he guardado una decena de ejemplares de esta revista en mi biblioteca.

Volvamos ahora al articulo en sí. Justo Barranco atribuye tangencialmente al Hermano Rudyard Kipling, (del que supongo que ignora su calidad de iniciado y masón) una connotación imperialista y euro centrista (Válgame Dios o el Gran Arquitecto del Universo). Y vehicula una antigua leyenda hindú que narra la vida de una prostituta india de nombre Lalun, mentada por Kipling, para asociarla con una tatarabuela suya bien conocida -esta si- de nombre Lilith. Lo más interesante del articulo es este tramo que aquí cito:

Efectivamente, de nuevo el mundo del Génesis, mezclado esta vez con el de la antigua Babilonia y con el misticismo de la cábala. Porque Lilith, de la que muchos grupos feministas toman hoy su nombre por su libertad, habría sido según mitos judíos de hace ya tres mil años, la primera mujer, antes que Eva. Una mujer a la que Dios creó a la vez que Adán, y no de su costilla. Y que, por eso, se negó a servirle, ya que se consideraba una igual. La cosa no acabó bien. Ella dio el portazo del Edén pronunciando el nombre de Yahvé. Adán se quejó amargamente y Lilith fue condenada. Y Dios creó a la más sumisa Eva.”

En los tres bloques de que consta el Génesis (Orígenes, Ciclo Patriarcal y Ciclo de José) en los textos en que se narra El Pecado, con los protagonistas de los mismos Eva, la Serpiente y la Manzana, no aparece ninguna relación con la prostitución, el misticismo de la Cábala y demás artilugios pseudohistoricos que conforman un “Totum Revolutum”, en que incluso aparece el Fausto de Goethe (otro masón), en La noche de Walpurgis en la que se reproduce un descenso a los infiernos.

Pero la trama a la que nos introduce con maestría de Encantador de Serpientes Barranco es la de rememorar escenas mitológicas de Lilith en el Poema de Gilgamesh, y el protagonismo de esta en la mitología hebrea en la que se nos aparece como la primera mujer expuesta en la interpretación rabínica del Génesis, y algunas sugerencias mas.

Pero la de demostrar que la Prostitución es el “Oficio más viejo o antiguo del mundo, nada de nada. La confusión llega con los alegatos finales del articulo:

De ahí llegaría a Kipling, a quien, en su cuento, Lilith y la prostitución de Lalun le sirven para justificar el imperialismo: “En los pueblos de Oriente la profesión es hereditaria y no hay problema, eso demuestra de manera palmaria que Oriente es incapaz de gobernarse a sí mismo”

Como la mayoría de los tópicos ése que sostiene que la profesión más antigua del mundo es la prostitución es falso. Mucho antes de que las prostitutas poblaran el planeta otra profesión anatómicamente relacionada –por el conducto uterino, concretamente- se abría paso entre los humanos: la comadrona. La complejísima forma de parir de las hembras humanas hace prácticamente imprescindible la ayuda de terceros para que la madre y su hijo logren sobrevivir, de modo que la figura de la partera puede que ya existiera hace 1,6 millones de años.

Pero esto ya es harina de otro costal, y de otro articulo.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

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Los Solsticios y las dos caras de San Juan

LA LUZ DE LOS SOLSTICIOS Y EL SAN JUAN BIFRONTE

 

 

Desde los ya lejanos albores de la Masonería especulativa, los francmasones reunidos en las logias de San Juan celebramos los Solsticios de Invierno y de Verano. Ya antes, los masones operativos, nuestros predecesores, es decir los constructores de iglesias, monasterios y catedrales, como verdadero génesis de Occidente de la Alta Edad Media del concepto entonces diferenciado de Hombres Libres, honoraban estas festividades. Pero mucho antes, desde los albores de los orígenes de la Humanidad, el hombre ha saludado y rendido culto al Sol esencia de la Luz y la Vida.

El simbolismo de la salida de las tinieblas lo podemos encontrar en todos los rituales de Iniciación de cualquier índole religiosa o pagana. También hallamos la misma cadencia en los conceptos cíclicos históricos en donde siempre una época sombría es substituida por otra pura, regenerada y virtuosa.

De esta manera en la Tabla Esmeralda, verdadera Tabla de la Ley para los Alquimistas y Hermetistas se describe así la creación del mundo: La primera cosa que apareció fue la Luz de la Palabra de Dios, que generó el nacimiento de la acción, esta al Movimiento y a continuación se generó el Calor.

Celebramos ahora el Solsticio de Verano. En esta época solar, podemos substanciar un punto de convergencia de las diversas culturas y de las variadas iniciaciones en el concepto subliminal de la continuada y persistente búsqueda de la Luz por parte del ser humano. Ya que de manera puntual el variado y diverso abanico cultural a merced de las tradiciones, nos dirige y encamina en el progreso del conocimiento hacia la Luz, de manera consciente o sobre las etéreas vías del subconsciente intuitivo.

La tierra adornada con todas sus ricas galas toma parte en este regocijo solsticial, es cuando el Sol, se encuentra en el grado álgido de su esplendor y bajo este marco de brillante alegoría del inicio del estío, las variadas culturas celebran año tras año, siglo tras siglo los beneficios de la Luz. Aquella luz que los masones consideramos Luz intelectual y que el Hermano Goethe reclamó en sus últimos instantes en el “Memento Mori”. Gritó: “¡¡¡Luz, más luz”!!!

Los Equinoccios. Fiestas que completan lo que globalmente se entiende como las 4 Grandes Festividades Masónicas.  Seria preciso adentrarnos en la Masonería Inglesa, la Masonería que me gusta denominar Masonería Civil ya que desde buen principio permanece alejada de la batalla entre la religiosidad y la racionalidad. La Masonería Pura y diestra anglosajona desde buen principio siempre ha gozado de mas libertad para su práctica que en otros lares, muy especialmente en Europa. Así pues, aprovecha esas fechas que brindan los Equinoccios para la práctica de la Elección cuando corresponde del Gran Maestro. Muy especialmente en el Equinoccio de Invierno o Otoño.

Los Equinoccios son dos fechas temporales que ahora desde la perspectiva del calendario gregoriano están situadas entre los dos solsticios y que corresponden mas o menos de esta manera: El Equinoccio de Primavera sobre el día 21 del cuarto mes y el de Invierno, el día 27 del decimo mes. Para explicar de manera fácil y libre del sedimento de la argumentación retórica en sentido astronómico

A mi me gusta referenciar estas dos fechas o tiempos mediante un mito de la Antigua Grecia, el Mito de Demeter y Persefone. Demeter es la diosa de la agricultura y la naturaleza, y Persefone es su hija. Cuenta la narración que Persefone fue raptada por Hades, que la hizo su esposa. Deméter, ante la ausencia de Perséfone se puso triste, y con ella la naturaleza, por consiguiente, la tierra no daba sus frutos y estaba afligida y los árboles perdían sus hojas. Al ver esto Zeus, terció en ayuda de Persefone. Pero Hades antes de que se fuera le dio de comer un grano de las granadas, por lo que jamás podía pasar su vida eternamente fuera del Infierno. Pero Zeus logró un acuerdo mediante el cual estaría un tercio del tiempo con Hades y el otro con Demeter. Es así como se logra una compensación mitológica equidistante. (Esta explicación Como Segundo Vigilante lo he empleado siempre)

En la tradición cristiana vemos una comparación apropiada con la referencia de la Semana Santa, que se realiza por los mismos días EQUINOCCIALES, en esta vemos la muerte de Jesús. Pero no solamente eso, sino q después se puede apreciar  la resurrección, la vuelta a la vida, el renacer y el abandono del Antiguo Testamento y el florecimiento del Nuevo Testamento, que se aleja del rigor y la dureza del primero, conduciendo la narrativa culta -que es como se debe entender la Biblia- hacia una nueva fase, etapa o periodo. Tenemos pues a:

San Juan Bautista es el “Anunciador”, como “la Voz” mientras que San Juan Evangelista es “la Palabra”. Entramos en la visión y perspectiva del Janus Bifronte. Queda reflejada una realidad y un desdoblamiento; el cual queda sublimemente referenciado en la Iglesia de Saint Remy en Reims, en una de sus excelsas vidrieras, en que está dispuesta una imagen a mi entender muy representativa: la expresión excelsa de la Dualidad.  Hay que recordar que las piedras labradas de los templos y las vidrieras eran la Biblia de los Pobres. El San Juan Bifronte. Quizás para muchos profanos no sean apreciables las características del símbolo, ya que como nos dice Saint-Exupery: Para ver no hay que mirar con los ojos sino con el corazón.

Basilio Valentín en su obra alquímica “Las doce llaves” nos induce etéreamente a la contemplación y percepción de las esencias de la quinta llave que: La tierra por ella misma no produce nada, es el espíritu quien abastece y sostiene la vida y toma su origen en los astros luminosos y de allí todos los metales extraen sus cualidades.

Janus, Janus bifronte, Juan el Bautista según los textos sagrados bautizaba a los creyentes con agua. Se puede decir pues que trabaja con sus manos “es un Mason Operativo”, lo podemos concebir como un Iniciador, en el aspecto del cristianismo bautiza-Inicia. En Masonería hace algo parecido, ya que merced a la emulación simbólica de la “Prueba del Agua” prepara el camino hacia la realización de la Belleza, de la Fuerza y de la Sabiduría.

En cuanto a Juan el Evangelista, escribe, relata, realiza un trabajo intelectual, es “un Mason Especulativo”, lo podemos conceptuar como un Iniciado, culto, docto, erudito como el Maestro que ha asimilado la enseñanza masónica.  Ambos pues, simbolizan el cuerpo y el espíritu de la Latomia.

Por otra parte, desde un aspecto temporal, la imagen de Jano se interpreta y refleja habitualmente como símbolo del pasado (con el perfil de un anciano) y el porvenir (con la silueta de un joven). Interpretación correcta, aunque que quizás pueda ser incompleta, dado que entre el pretérito que ya no es y el futuro, lo venidero que todavía no ha llegado, está un tercer e insinuado rostro de Jano, es el aspecto, la envoltura etérea: “el invisible”, que mira el presente, que en la manifestación temporal no es sino como el flash de un momento inasequible e ilusorio.

No obstante, en el concepto de la manifestación trascendente del espacio-tiempo este es eterno, contiene toda la realidad. Este tercer rostro corresponde en la tradición hindú al tercer ojo de Shiva, invisible también y simbólico del “sentido de la eternidad”, cuya mirada por un lado reduce todo a cenizas, destruye en indiviso lo manifestado, pero por otro, cuando la sucesión (línea) se convierte en simultaneidad (círculo), ve todas las cosas que moran en el “eterno presente”.

Pero cabe señalar que el “Señor de los Tiempos” obviamente no puede estar sometido al tiempo, igual que como nos dice Aristóteles: El principio del movimiento universal es necesariamente inmóvil.

Etimológicamente, la palabra Juan se relaciona con el vocablo latino JANUA, en castellano “Puerta”, de donde a su vez deriva la palabra JANUARIUS o Enero, inicio. En este contexto, es interesante resaltar el significado de puerta, que tiene la forma en ocasiones de semicircunferencia, forma empleada por los antiguos para el diseño de las puertas de acceso a los templos iniciáticos, por encima del cuadrado. Las puertas constan de líneas rectas dibujadas desde la Escuadra y las semicircunferencias trazadas con la ayuda del compás. Puertas que delimitan el espacio terrenal y semicircunferencias que nos esbozan las esencias del reino celestial, por lo tanto, transmisión entre lo Humano y lo Divino.

Finalmente subrayemos sobre el Janus Bifronte que en su honor los Romanos celebraban también sus dos fiestas solsticiales de verano e invierno. Así pues, la Unidad dentro de la Dualidad. Janus era el “clusius” el portador y amo de las llaves, el único que podía abrir y cerrar las puertas celestiales, como así nos lo relata Ovidio cuando nos recuerda que nadie entra en los cielos si Janus no le abre la puerta.

 Josep-Lluís Domènech Gómez

 

 

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Recuerdo de las Logias PRINCE HALL en reivindicación del “Black lives matter”

HONOR  Y RECUERDO A NUESTROS HERMANOS DE LAS LOGIAS “PRICE HALL” en el  “Juneteenth” del 19 de junio

Después de los desmanes policiales de racismo en USA de estas últimas fechas, y en plena reivindicación del “Black lives matter” o “Las vidas de los negros nos importan” me viene a la mente desde ayer, la celebración que al presidente Trump y a sus acólitos intentaron que pasara soslayada.

El 19 de junio, se celebra en Estados Unidos una fiesta singular denominada The Juneteenth (abreviatura inglesa) de la fecha en que los últimos esclavos de la Confederación supieron que eran al fin libres, el 19 de junio de 1865. Dos años antes (1863), en una decisión cargada de intención política y militar, el presidente Abraham Lincoln que nunca fue abolicionista, declaró libres a los esclavos de los estados rebeldes.

Esta fecha conmemora la jornada en que el general Gordon Granger entró en Galveston (Texas), una de las últimas regiones donde todavía se practicaba la esclavitud a pesar de su abolición en 1963, y anunció el fin de la Guerra Civil y la prohibición de llevar a cabo esta inhumana práctica. Un año más tarde, los negros de Texas empezaron a celebrar ese día bajo el nombre de Juneteenth -un juego de palabra con el mes de junio y la pronunciación de 19 en inglés- con eventos comunitarios como desfiles, oraciones multitudinarias, lecturas y actuaciones musicales.

Quiero enlazar esta significativa celebración con un hombre de color Prince Hall y una logia: Prince Hall 459, convertida en la Gran Logia Africana: Gran Logia Prince Hall.

Prince Hall, del que no se conoce exactamente ni el lugar ni la fecha exacta de su nacimiento (¿1735?), aunque se piensa que era originario de Barbados, fue un esclavo, posesión de un tal William Hall, al que le concedió su emancipación y libertad alrededor de 1770. Era costumbre por aquellas épocas el conceder el apellido a los esclavos liberados.

Prince Hall se convirtió al metodismo en 1774 y se hizo posteriormente predicador. En 1775 es iniciado a la Francmasonería y crea la primera logia de hombres de color: la African Lodge. En los primeros intentos de reconocimiento masónico para su logia, se rechaza su petición por parte de la Gran Logia de Massachusetts. Pero fueron apoyados por la Gran Logia de Irlanda que los había iniciado, el 6 de marzo de 1775.

Las grandes logias masónicas generalmente excluían a los ciudadanos afroamericanos. Como las votaciones eran anónimas, resultaba imposible identificar al miembro que había votado en contra de aceptar a un nuevo miembro negro. El efecto fue que los hombres negros que se habían hecho legítimamente masones en jurisdicciones integradas podían ser rechazados.

Al final, el 6 de mayo de 1787 la African Lodge recibe una patente original y de pleno derecho de la Gran Logia de Inglaterra bajo el nº 459. Posteriormente, un año después de la muerte de Prince Hall esta Gran Logia Africana toma el nombre de Gran Logia Prince Hall. Era sobre el 1808.

Prince Hall, no se limitó a su carrera religiosa y masónica. Siempre lucho en favor de iniciativas que defendieran el derecho de la gente de color y fue muy beligerante en la lucha contra las leyes que habían mantenido la esclavitud en Estados Unidos.

Uno de los promotores y fundadores de la Massachussets Historical Society, el Dr. Jeremy Belknap, en carta datada en 1795, se refiere a Prince Hall como “un hombre negro, muy inteligente, de 57 años de edad”, de donde se deduce que su nacimiento habría ocurrido en 1738. Por otra parte, una declaración fechada en agosto 31 de 1807poco tiempo antes de su muerte, dice: “Yo, Prince Hall, de Boston, del Condado de Suffolk, talabartero y trabajador, de cerca de 70 años de edad…”, por ende, nació en 1737.

También existe la versión que afirma que Prince Hall nació en Bridgetown, Barbados en 1748, hijo de Thomas Hall (inglés), mercader de cueros que tenía una esposa negra libre, de ascendencia francesa; y que se trasladó a Nueva Inglaterra a mitad del siglo XVIII, estableciéndose en Boston, Massachusetts. En esta versión se afirma que Prince Hall perteneció al Ejército Revolucionario y que luchó en la guerra de Independencia de Estados Unidos.

El verdadero origen de Hall ha sido un aspecto históricamente controvertido, para determinar si fue esclavo o no. Almeida de Carvalho en su obra Prince Hall: Una Masonería Desconocida, cita, en este sentido, a John Sherman (Anales de Quator Coronati Lodge, 1979), quien afirma que descubrió en la Biblioteca Athenaeum de Boston una copia del documento de liberación, comprobando que Prince Hall había sido esclavo en la familia de un negociante en ropas de cuero, de nombre William Hall, que lo liberó en 1770.

 La Masonería Prince Hall honra la memoria de su fundador en una ceremonia pública: “Prince Hall Americanism Day”, durante el mes de septiembre, en una iglesia en Boston.  Asimismo, cada diez años la Conferencia de los Grandes Maestros Prince Hall realiza una peregrinación a Boston, a su monumento en Copps Hill.

Josep-Lluis Domènech Gómez

 

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LA MALDAD DEL DIABLO ACECHA ESPAÑA

 

ESPAÑA EXPUESTA A LA MALDAD DEL INFIERNO

Leo con estupor que un “Príncipe de la Iglesia”, el cardenal arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, el pasado domingo, advirtió en su homilía con motivo de la celebración del Corpus Christi celebrada en la catedral de Valencia, que “El Diablo existe en plena pandemia intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados. Así de claro. Y eso es inhumano, eso es cruel, y ante eso no podemos alabarlo ni bendecirlo, todo lo contrario. Estamos a favor del hombre, no contra el hombre. Primero se le mata con el aborto y después se le manipula. ¡Ay bueno, qué bien! No. Tenemos una desgracia más, obra del diablo”.

Pero cuando estaba reponiéndome de mi asombro, leo en otro periódico que José Luis Mendoza, el presidente de la Universidad católica de Murcia, ha generado un gran revuelo tras la difusión por redes de un vídeo en el que se le ve pronunciando un discurso conspiranoico contra el fundador de Microsoft, Bill Gates, el magnate George Soros y el “anticristo”. El catedrático asegura: “Las fuerzas oscuras del mal, en cada generación aparece el anticristo, y aquellos que les sirven, con gran poder, queriendo usurpar el nombre de Dios […] ¿Por qué ya en las Olimpiadas de Londres se anuncia el coronavirus? Aquellas imágenes de los féretros, ¿por qué Bill Gates, Soros, ¿anuncian hace años que se avecinaba el coronavirus? ¿Cómo ha venido esto? ¿Por qué motivo? Y quieren también controlarnos cuando se encuentre la vacuna con un chip a cada uno de nosotros para controlar nuestra libertad, ¿pero ¿qué se han creído, esclavos y servidores de Satanás?”

También hace pocos días, el “inefable” (seamos piadosos) exministro del interior español Jorge Fernández Díaz nos obsequiaba con esta “guinda”: En un encuentro de 55 minutos con el Papa y durante la conversación, le pedí a su Santidad que rezara por España por los difíciles momentos que atravesaba a causa de la crisis con Cataluña, a lo que el Papa me respondió: “El diablo quiere destruir España”. Tras esto, me contó que “El diablo ataca a los mejores”.

Después de todo esto, estoy a punto de abandonar a mi familia y solicitar el ingreso en alguna abadía perdida por el norte de Italia, como nos narraba con excelsa pluma Umberto Eco en “El nombre de la rosa” y comenzar a expiar mis pecados. No sin antes sentirme preocupado más que nada, por el hecho de la Iglesia Española, y una universidad  de prestigio y un país como España, puedan tener o haber tenido semejante caterva de abrazafarolas, psicópatas y gente de mal vivir al frente de prestigiosas entidades y que un “visionario meapilas” haya podido dirigir las fuerzas de seguridad de España.

La reflexión masónica, ante tales hechos que no son de mediados del siglo pasado antes de iniciarse nuestra Guerra Incivil (1936-39), sino que están frescos aun, es la de insistir una vez más en nuestra enseña: Libertad, Igualdad y Fraternidad, dando ejemplo en la sociedad profana de seriedad, compromiso y resolución, ante los serios problemas que deberemos enfrentarnos a nivel clínico y económico.

Se me ha ocurrido reflexionar de manera personal al respecto en este mi blog, ya que es altamente alarmante que se produzcan en nuestra sociedad semejantes declaraciones y que a raíz de estas no haya habido pronunciaciones al respecto. La verdad es que siempre he sido un ingenuo.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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