LA MALDAD DEL DIABLO ACECHA ESPAÑA

 

ESPAÑA EXPUESTA A LA MALDAD DEL INFIERNO

Leo con estupor que un “Príncipe de la Iglesia”, el cardenal arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, el pasado domingo, advirtió en su homilía con motivo de la celebración del Corpus Christi celebrada en la catedral de Valencia, que “El Diablo existe en plena pandemia intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados. Así de claro. Y eso es inhumano, eso es cruel, y ante eso no podemos alabarlo ni bendecirlo, todo lo contrario. Estamos a favor del hombre, no contra el hombre. Primero se le mata con el aborto y después se le manipula. ¡Ay bueno, qué bien! No. Tenemos una desgracia más, obra del diablo”.

Pero cuando estaba reponiéndome de mi asombro, leo en otro periódico que José Luis Mendoza, el presidente de la Universidad católica de Murcia, ha generado un gran revuelo tras la difusión por redes de un vídeo en el que se le ve pronunciando un discurso conspiranoico contra el fundador de Microsoft, Bill Gates, el magnate George Soros y el “anticristo”. El catedrático asegura: “Las fuerzas oscuras del mal, en cada generación aparece el anticristo, y aquellos que les sirven, con gran poder, queriendo usurpar el nombre de Dios […] ¿Por qué ya en las Olimpiadas de Londres se anuncia el coronavirus? Aquellas imágenes de los féretros, ¿por qué Bill Gates, Soros, ¿anuncian hace años que se avecinaba el coronavirus? ¿Cómo ha venido esto? ¿Por qué motivo? Y quieren también controlarnos cuando se encuentre la vacuna con un chip a cada uno de nosotros para controlar nuestra libertad, ¿pero ¿qué se han creído, esclavos y servidores de Satanás?”

También hace pocos días, el “inefable” (seamos piadosos) exministro del interior español Jorge Fernández Díaz nos obsequiaba con esta “guinda”: En un encuentro de 55 minutos con el Papa y durante la conversación, le pedí a su Santidad que rezara por España por los difíciles momentos que atravesaba a causa de la crisis con Cataluña, a lo que el Papa me respondió: “El diablo quiere destruir España”. Tras esto, me contó que “El diablo ataca a los mejores”.

Después de todo esto, estoy a punto de abandonar a mi familia y solicitar el ingreso en alguna abadía perdida por el norte de Italia, como nos narraba con excelsa pluma Umberto Eco en “El nombre de la rosa” y comenzar a expiar mis pecados. No sin antes sentirme preocupado más que nada, por el hecho de la Iglesia Española, y una universidad  de prestigio y un país como España, puedan tener o haber tenido semejante caterva de abrazafarolas, psicópatas y gente de mal vivir al frente de prestigiosas entidades y que un “visionario meapilas” haya podido dirigir las fuerzas de seguridad de España.

La reflexión masónica, ante tales hechos que no son de mediados del siglo pasado antes de iniciarse nuestra Guerra Incivil (1936-39), sino que están frescos aun, es la de insistir una vez más en nuestra enseña: Libertad, Igualdad y Fraternidad, dando ejemplo en la sociedad profana de seriedad, compromiso y resolución, ante los serios problemas que deberemos enfrentarnos a nivel clínico y económico.

Se me ha ocurrido reflexionar de manera personal al respecto en este mi blog, ya que es altamente alarmante que se produzcan en nuestra sociedad semejantes declaraciones y que a raíz de estas no haya habido pronunciaciones al respecto. La verdad es que siempre he sido un ingenuo.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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LIBERTAD versus SEGURIDAD

 

 LIBERTAD versus SEGURIDAD

O el Control y la gestión ordenada de las Nuevas Tecnologías

“Las situaciones de crisis siempre engendran y estimulan el autoritarismo”.

Dentro de las coordenadas que esta pandemia del CORONAVID-19 nos ha conducido, tenemos las experiencias pasadas por el confinamiento y el distanciamiento social, el dolor, el miedo, la inseguridad y la crisis económica, tanto a nivel actual como de futuro.

La primera pregunta que al respecto nos podemos hacer como masones es que si nuestras patrimoniales y antiguas costumbres de introspección, meditación, estudio y en teoría dominio del sabio silencio en pos de la utopía, nos han podido ayudar a sobrellevarlo mejor que en el mundo profano se ha hecho.

Otra cuestión es la de si hemos sacado conclusiones a nivel general alrededor de esta severa crisis, y que lecciones habremos podido recibir al entorno de ella, con respecto a nosotros mismos y a la Masonería. No podemos aceptar caer en el tópico de hablar de los beneficios que hemos de entrever de lo ocurrido, para el futuro.

Y, por último, dadas las circunstancias de todo lo pasado y de los posibles condicionamientos y restricciones sanitarias y económico-sociales que en base a la lógica están por llegar, ¿cual ha de ser nuestra actitud al respecto?

Bien es cierto, que el cambio de hábitos y costumbres en la sociedad global que vivimos, nos ayudado notablemente a apaciguar en alguna manera, el aislamiento impuesto por la realidad de la gravedad de la situación en la que nos hemos visto inesperadamente inmersos.

La red de redes Internet, ha dejado de ser un lujo, una comodidad, para convertirse en una utilidad necesaria e indispensable para la ciudadanía en general. Desde hace ya mucho tiempo disponemos del e-mail o correo electrónico, que ha modernizado y aligerado los tramites de la ciudadanía tanto a nivel burocrático, como personal, dando paso a lo que hoy en día denominamos administración digital.

Así pues, recibimos información casi instantánea a nivel global de los acontecimientos que se van sucediendo, merced al sabio “aggiornamento” de la prensa en papel hacia la vertiente electrónica y como no podía ser menos, disponemos de la ayuda de los medios tecnológicos al uso, de las Redes Sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp, Telegram y Signal entre otras muchas.

Sin embargo, se ha podido constatar que los datos que poco a poco, pero sin pausa, vamos introduciendo en los muros personales de estas redes de comunicación e interacción, no solo han servido para el sano ejercicio de relación personal sin distancias ni horarios de tipo desenfadado, sino que están siendo utilizados por un numeroso abanico de empresas en sus departamentos de selección de personal y que potencialmente se pueden convertir en punta de lanza de selectivas reducciones y ajustes de plazas laborales.

La dinámica digital, hace mucho tiempo que nos ha llevado también a poder realizar nuestros deberes con Hacienda, agilizando los trámites, a sabiendas ya, de que se produce un inexorable cruce de datos financieros entre las cuentas corrientes, gestionadas on line, los negocios mediante la irremediable y debida fiscalización financiera.

Estas peculiaridades, han de ser analizadas desde la reflexión y la contextualización, para no caer en la trampa saducea de la fácil teoría de la conspiración -por desgracia siempre al uso y a disposición- y el sabio uso de la tecnología disponible.

Al respecto, los navegadores de internet más comúnmente utilizados como IExplorer, Microsoft Edge, Chrome, Firefox, y Safari, entre otros, nos facilitan la tarea de información, de las compras cotidianas, y son utensilios de la formación educativa a todos los niveles, además de solucionarnos un sinfín de tareas diversas. Sin embargo, estos navegadores, continúan filtrando selectivamente datos y usos que deberían permanecer anónimos, y aunque cumpliendo con las legislaciones internacionales, dispongan de posibilidades de navegación con restricción de información, si no son debidamente aplicadas, no sirven de gran ayuda a la debida intimidad particular. Por otro lado, las estadísticas de inercia de estos limitadores son una evidente prueba de su mal uso general y en un alto porcentaje, del desconocimiento de su existencia por una parte sustancial de los usuarios.

Esta circunstancia se da, debido al ingente volumen de datos y referencias que de manera constante se introducen en la red y que son analizados y procesados por las arañas o robots inteligentes de la misma, que, en su función primera de servicio e información, ofrece también datos sensibles al Big Data o Gran Hermano (Big Brother) en hábitos y preferencias globales, que posteriormente son procesados comercialmente.

En cuanto al uso generalista de información y cultura, los buscadores más utilizados como Google, Bing y Yahoo, a más de otros menos comunes, conforma lo que antes era el espacio de la sosegada información adquirida mediante la consulta en diccionarios y enciclopedias de la British en inglés, la Larousse en francés o el Espasa-Calpe en castellano.

Este sustancial monitoreo, no solo se acerca al convencional de los argumentos de los documentales, películas o series de cine y televisión, sino que nos muestran las innovaciones cada vez más invasivas que atacan la intimidad personal de la ciudadanía a todos los niveles.

Toda esta ingente capacidad de información puede ser utilizada con fines altamente beneficiosos como puede ser la lucha puntual contra el terrorismo y las pandemias sanitarias como la que ahora nos afecta.

Pero no hay que caer en la ingenuidad y el bonismo, ya que, debido a estos avances tecnológicos, la ciudadanía en las sociedades democráticas podemos ser pasto de selectivos abusos de control, que, conducidos al filo de la navaja de las leyes vigentes, pueden en un momento dado, sobrepasar lo estrictamente legal.

El continuo uso del Big Data como fuerza esencial de la sociedad global actual, ayudado por los modelos aplicados de precisión de tendencias, sirven para la trazabilidad de detección precoz de alteraciones tanto medicas como de seguridad, convirtiéndose en una necesidad vital, pudiéndose considerar esta información, como el petróleo del siglo XXI.

Y para cerrar el espacio de análisis de esta realidad en el ámbito de la red, podemos constatar que, en el estado español, gozamos de buena salud en términos de conexiones a internet respecto al resto del mundo, y buena prueba de ello, ha sido la total asimilación del aumento de uso de la red debido a la pandemia, sin ningún colapso.

Vayamos pues, al titulo de este trazado que solo pretende ser una reflexión de una situación inesperada que se nos ha presentado, para poder analizar como masones y masonas, el porvenir que se nos presenta, desde la aceptación de los limites y pulsiones humanas, pero también a caballo de la disciplina interior de la meditación, del saber escuchar con respeto las opiniones del prójimo y de estar aprendiendo continuamente a ejercitar la maestría del silencio y el uso meditado de la palabra.

Centralizándolo todo, podemos llegar a la conclusión de que el aforismo que encabeza esta charla se puede llegar a producir o ya se ha comenzado a ello. Recordemos: “Las situaciones de crisis siempre engendran y estimulan el autoritarismo”.

Una de las consideraciones esenciales para iniciar el debate, se sustancia en la red, en Internet, ya que es parte innegable de nuestra realidad. Y este análisis se puede sustantivar con la realidad objetiva de las medidas que a nivel general se han puesto a la práctica por los gobiernos que nos hemos impuesto, mediante el voto en democracia y en la aceptación de las opciones decididas en las colectividades que padecen gobiernos autoritarios o dictatoriales.

Si en China ya existía la práctica del “Sinkiang” o estado estricto de vigilancia sobre sus habitantes, las medidas profilácticas para combatir la pandemia han extendido la falta de libertades. Como primer epicentro de esta enfermedad y por su avance tecnológico en este campo, ha tratado de usar esto en su beneficio. Sus usos parecen haber incluido el apoyo a las medidas que restringen el movimiento de la población, la previsión de la evolución de los brotes de enfermedades y la investigación para el desarrollo de una vacuna o un tratamiento.

El control de la sociedad ha adquirido tonos insostenibles en áreas sustanciales como agencias de alquiler de vehículos, taxis, estaciones de tren y autocares, aeropuertos, salidas y entradas de domicilios, transito entre regiones, todo ello sustantivado en la precisión tecnológica de las aplicaciones al uso de estrictos códigos QR. El mayor experimento de control social de la Historia está en marcha. China ha iniciado la clasificación de sus habitantes con un sistema que recuerda al de las agencias de calificación de riesgos económicos a partir de la famosa triple AAA. También se está utilizando la consideración publica de ciudadanos probos y ejemplares, que siguen obedientemente las consignas de “papa estado”. Esta costumbre que nos delata la falta de libertades y el premio a la sumisión nos deja entrever si me permitís, un habito y práctica que también proviene de los estados democráticos y muy concretamente de los Estados Unidos, el “del empleado del mes” con todo el aire etéreo pero viciado, del más puro y arcaico sistema protector patronal que aun impera. Si en China las aduanas de entrada mantienen un férreo control mediante la fotografía y huellas dactilares de los viajeros, estas mismas medidas nos las encontramos en USA y en otros países netamente democráticos.

Y no hace falta conceptuar y limitarnos en materia de análisis democrático y de paulatino deterioro de las libertades, a estas dos potencias económicas mundiales. De acuerdo con puntuales medidas de seguridad, justificadas y propiciadas por el Coravid-19 se ha producido un incremento de control y vigilancia, que será interesante observar posteriormente, si se abandona su practica, de acuerdo con los mas saludables e higiénicos códigos democráticos. Por esta razón, la conducta de Singapur en su control de los riesgos epidémicos, con el apoyo de la tecnología, es ciertamente único y difícil de exportar debido a la aceptación social de las medidas de seguridad restrictivas: emisión de una orden de contención para las poblaciones en riesgo, verificación del cumplimiento de las medidas por teléfono móvil y geolocalización, controles domiciliarios aleatorios. En Corea del Sur, una alerta transferida a las autoridades sanitarias se activa cuando las personas no respetan el período de aislamiento, por ejemplo, por encontrarse en un lugar concurrido como en los transportes públicos o en un centro comercial. En Taiwán, se entrega un teléfono móvil a las personas infectadas y se registra su ubicación con el GPS para que la policía pueda seguir sus movimientos y asegurarse de que no se alejen de su lugar de confinamiento.

Otro de los aspectos a tener en cuenta en este contexto de libertades y restricciones, sería el continuar con la puntual observación y control de las novedades tecnológicas, no ya desde países con tradición autoritaria, sino en occidente, como el Apple Watch y similares, que desde sus primeras versiones nos monitorizan el sueño, la presión arterial, los electrocardiogramas, y hasta la caída al suelo en caso de colapso o situaciones de emergencia. Todas estas virtudes se podrían hipotéticamente revertir en acciones contrarias. Los datos tanto de Amazon como de Alibaba y similares, están sometidos a las dudas que generan la obtención interesada de perfiles específicos a raíz de los datos de compras en general. También es inquietante, el uso en ambas zonas, de la calidad democrática de códigos denominados semáforo, es decir: verde, amarillo y rojo, para delimitar espacios o fases de desconfinamiento o calidad de la ciudadanía.

A nivel nacional tenemos a examinar con atención democrática, los resultados de los rastreos de móviles que se hicieron después del verano, para las estadísticas en principio útiles, de movilidad de la ciudadanía y su utilidad práctica para el rastreo de la circulación de los ciudadanos, en los tiempos actuales de pandemia. También otra circunstancia a analizar, podría ser la sucesiva prolongación del Estado de Alarma, con todos los elementos de falta de libertad e invasión de la privacidad, que comporta.

Por último, los intentos de desinformación han proliferado en las redes sociales y en Internet. Ya se trate del virus en sí, de la forma en que se propaga o de los medios para combatir sus efectos, han circulado muchos rumores. Se están ya utilizando tecnologías apropiadas con cierta eficacia por las plataformas, para luchar contra el contenido inapropiado contra las Fake News. También se prevé la promulgación de medidas restrictivas en los Estados miembros del Consejo de Europa para evitar alimentar la preocupación del público. Sin embargo, el Comité de Expertos del Consejo de Europa sobre el Entorno de los Medios de Comunicación y la Reforma de los Medios de Comunicación subrayó que “la situación de crisis no debe utilizarse como pretexto para restringir el acceso del público a la información”. Tampoco deben los Estados introducir restricciones a la libertad de los medios de comunicación más allá de los límites permitidos por el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos”. El Comité también destaca que “los Estados miembros, junto con todos los actores de los medios de comunicación, deberían esforzarse por garantizar un entorno propicio para el periodismo de calidad”.

La masonería, frente a los peligros de un mal uso de las nuevas tecnologías y de un abusivo control de los poderes del estado, debe saber combinar el buen uso de estas nuevas herramientas, primeramente acercándola lo más posible a Hermanos que por su edad aun no llegan a ella con el suficiente conocimiento, gestionando en lo posible con mucho cuidado, datos sensibles no sobre temas iniciáticos, -que también- sino ejercitando y dando ejemplo con la función de sobria ciudadanía en la preservación de información privada que “Papa Estado” no tiene porque conocer ni administrar.

El “día después” debería ocupar nuestro pensamiento, y esta cuestión es primordial, no se trata de una curiosidad iniciática, sino que nos implica en un deber ineludible. Buscar la verdad o la solución nos conduce a la posibilidad que estas sean tristes. Sin embargo, aun en estos términos, debemos continuar con la labor. ¿Y cual debe ser el objetivo? Pues quizás volviendo a dinamizar los esfuerzos en serios debates en logia o telemáticamente, con respecto al futuro de la sociedad y de nuestro compromiso con ella. Los masones debemos enfocar la crisis del Coronavirus mediante los principios de Fraternidad que nos caracterizan, y aprender de este reciente paso de la movilidad a la inmovilidad en que estamos, para que nos sirva de desintoxicación mental y física, que nos permita saber priorizar y seleccionar lo importante y apartarnos de lo frívolo, superfluo e ilusorio, dando la máxima importancia al amor, la amistad, y a la solidaridad, para que nuestro egoísmo personal deje de ser un “Yo” y se convierta en un “Nosotros”.

Sin olvidar que esta pausa obligada por la pandemia nos viene a recordar y poner de relieve, que las planchas simbólicas “siempre fuera del tiempo y del espacio” como bien dictan los rituales, nos conducen a los tiempos difíciles que nos esperan y al compromiso particular de cada uno de nosotros, con una ineludible reformulación de nuestra escala de valores. El Coronavirus puede ser la evidencia quizás olvidada, de que somos mortales, aunque la longevidad cada vez más patente nos lo haya ocultado. Y que debemos y tenemos la obligación de ser resilientes con las nuevas conductas que nos puedan venir impuestas. Es posible que ahora sea el momento de continuar edificando el templo de la Humanidad y volver a la máxima, de que “Nuestra labor, nuestro trabajo no ha acabado”.

Josep-Lluís Domènech Gómez.

 

 

 

 

 

 

 

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La Alquimia de la Lectura

LA ALQUIMIA DE NUESTROS LIBROS

Desde que nos hemos acostumbrado a vernos confinados en nuestros hogares por la pandemia inmisericorde que nos ha visitado, una serie de instrumentos tecnológicos que ya disponíamos y que posiblemente habían estado relativizados a nivel general, nos han prestado ayuda y auxilio a mantenernos unidos tanto a nivel familiar, social y también en el ámbito masónico.

Detrás nuestro, como decorado ecléctico individual y personal, en estos encuentros telemáticos hemos podido observar peculiaridades que pueden resultar interesantes de familiares, amigos y Hermanos. Estos rasgos y singularidades nos han mostrado un extenso abanico de variadas facetas, entre las cuales han desfilado para solaz o muda diatriba y quizás injusta -lo reconozco- fondos de playas desiertas y paradisiacas, cuadros que nos acompañan en el día a día familiar, estanterías con archivadores de trabajo inexcusables de los despachos laborales y también las estanterías de libros que con el paso del tiempo hemos ido atesorando.

A esas últimas quisiera referirme en estas líneas, en un país que por desgracia la práctica de la lectura no se prodiga como debiera, y en donde cuatro de cada diez españoles son inmunes a los encantos del libro.

Ahora en algunos foros, se ha destapado una crítica jesuítica en contra de supuestos decorados de pretendida cultura bibliófila. Tal vez, en algunos casos estos insospechados y recientes tribunales, con perfume de la mas rancia y medieval inquisición y preservadores de no sé que legitimas esencias, critican los libros detrás de los participantes en estas conferencias.

Es posible que en algunos casos puedan tener razón. Pero a parte de haber tenido su “momento de gloria” por su dudosa acidez y sagacidad periodística, creo sinceramente que son mayormente inadecuados.

En primer lugar, porque la mayoría de los ciudadanos que usamos estas herramientas tecnológicas, lo hacemos desde los lugares en donde están enclavados los ordenadores y que mayormente pueden ser vecinos de comunidad permanente con los libros, o parte de ellos con los que nos hemos formado. En segundo término, porque de buen seguro nos sentimos pertrechados simbólicamente por ellos, sin ningún atisbo de altivez pseudoliteraria, y hasta si me forzáis, con noble y poco afectado orgullo.

Y como colofón y defensa a los que no nos sabe mal que los libros estén detrás nuestro, en las muchas reuniones que he mantenido con mis Hermanos y Hermanas, he podido constatar que un buen numero de ellos ha sabido combinar esa costumbre de clásicos anaqueles con libros, con fondos neutros o alusivos a los temas tratados.

Pero vayamos a lo que yo considero alquimia de los libros, de nuestros libros. Alguien llegó a decir: “Un día leí un libro y mi vida entera cambió”. La frase puede ser ingeniosa, verdadera y que pueda pretender cooptar a nuestra sociedad, – a la cité como la definen los franceses cultos- a la apreciada lectura.

Los libros importantes de nuestra vida nos acompañan siempre. Los releemos y los llegamos a ver con otros ojos en función de la edad. Han tenido que transcurrir muchos años desde que la escritura una vez inventada se hiciera extensible a todos nosotros.

Sobre este aspecto a todos los que nos gusta leer y aprender continuadamente, -que tiene que ser el buque insignia de la Masonería de los masones y masonas- nos viene a recordar que la mayoría de las veces, esa bendita costumbre se la debemos a nuestros padres, familia y amigos. Aunque la lectura la descubre uno mismo, cuando uno se queda frente a un libro y su soledad desaparece y en lugar del aburrimiento y la televisión, encuentra una grata y eterna compañía.

Algunos comentan: “Los libros son mis amigos impresos que quiero que saluden a quienes, en carne y hueso, (y ahora telemáticamente) me visiten. Cumplieron y cumplen como mis dioses protectores y dicen aún hoy, con orgullo silencioso, pero no menos elocuente, quién soy –y mucho más importante– a quién quiero por compañía”.

Los libros, esos libros que no saben que quien los leemos y queremos existimos, como decía Borges, nos acompañan de un modo más real que todas las llamadas que hemos realizado y recibido en estos días encerrados con poca cosa más que muchas neuras, bastante inquietud y un móvil en la mano.

Yo sí sé que existen. Además, me han enseñado cosas que, lamentablemente, no sabemos siempre aplicar, aunque lo intentemos. No somos, creo, mejores gracias a los libros, pero somos, sin duda, mucho menos peor gracias a ellos.

Los libros nos enseñan a callar y paladear el silencio (masónico), nos enseñan a enmudecer sabiamente y callan. Los libros y leer nos hacen. Los libros, en definitiva, nos forman. Están ­hechos de árboles que tenían fibra. Y, por un acto de alquimia, ahora son también ellos nuestra fibra.

Pero, merced a nuestras lecturas, nos apartamos del vulgo que prefiere el ruido profano y desprecia las lecturas, y ahí comienza la ALQUIMIA, “Todo lo valioso ha de permanecer bien guardado y protegido. El Telesma, como talismán protector de lo misterioso, aparece ya en las más antiguas versiones de la Tabula Smaradigna, y como bien expresaba el aforismo arcano: ¿Quien podrá entender…? Aquel que merezca la revelación. Conviene ocultar el Arte a los locos y sugerirlo a los sabios, pues de otro modo, sería cosa de condenación”.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

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REFLEXIONES SOBRE LA BIBLIA EN LAS LOGIAS DEL R.E.A.A.

REFLEXIONES SOBRE LA BIBLIA EN LAS LOGIAS DEL R.E.A.A.

Hermano Experto, abrid el Libro de la Ley Sagrada, haced aparecer las tres Grandes Luces y extended el Cuadro….

 Son muchas las logias del REAA, no importa a que Obediencias pertenezcan, que tienen abierto en un lugar prominente de sus talleres, durante la duración de sus trabajos una Biblia. Seria conveniente y justo, a partir de ahora, continuar con estas reflexiones denominando a la Biblia el Libro.

Antes de continuar, es necesario dejar bien sentado que Anderson al elaborar las Constituciones de 1723, solo menciona la Biblia en el capitulo correspondiente a las Leyendas de la Masonería, comentando una traducción erudita del rey Athelstan en lengua sajona, pero que en ningún momento la cita como el Volumen de la Ley Sagrada, ni mucho menos como una de las Tres Grandes Luces, según nos cita el historiador Gould.

Sin embargo, el Libro aparece como una de las Tres Grandes Luces en un ritual “escocés” de 1760 (The Three distinct Knocks), igualmente en el proporcionado al Primer Grado de la Gran Logia general escocesa de 1804, así como en el Thuileur RÉAA de Grasse-Tilly de 1813, y en la Guide des maçons écossais, registrada entre 1806- 1811 y publicada entre 1816 y 1821.

Frente a estas dos vías, evidentemente contradictorias, sería necesario añadir que en el Manuscrito Regius (1390) aparecen menciones a los evangelios utilizándose el término Gospel, en la estrofa 50. Teniéndose en cuenta que en este poema se hace presente la debida lealtad a Dios y a la Santa Iglesia Católica, es posible que al menos fragmentos de la Biblia estuvieran presentes en el ritual operativo a modo de lecturas.

No obstante, en el Ritual de los tres primeros grados según los antiguos cuadernos de la Gran Logia de Francia de 1829 el Libro es sustituido por los Reglamentos Generales de la Obediencia. Parece pues que la tradición es según y como o para quien o para cual. En la actualidad se continua con esta costumbre, aunque hay opiniones para todos los gustos en el apartado de considerar cual es el uso mayoritario.

Se podría entrar en interesantes estudios al respecto de las dos posturas en la utilización o no de la Biblia, pero quizás no sea este el momento. Aunque quien desee bucear a nivel de investigación histórica, le remito a revisar y leer los Manuscritos Colne n.1 (1685), el de Edimburgo (1696), y el Dundee (1727).

Sería necesario incidir en el hecho de que la Biblia en el ritual masónico es un símbolo que ha evolucionado en el transcurrir del tiempo y en unos determinados periodos.

Para poder hacernos cargo de esta evolución, se debería de partir desde los principios y orígenes anglosajones como de tierras protestantes con una visión más libre del texto bíblico al acceso de todos, exenta del dogmatismo que profesa la iglesia católica.

Por lo tanto, se podría decir que desde una visión más agnóstica la Biblia podría corresponder a un símbolo muy importante que viene a representar un compendio del conocimiento humano, considerando a este libro como el dispensador de historias, leyendas con una inmensa tradición iniciática y como la victoria del ingenio humano que permite la divulgación del conocimiento. Que nadie olvide que fue el primer libro impreso por la imprenta.

Entonces soy de la opinión elaborada por el masonólogo Eduardo Silva de contemplar la Biblia no como una verdad, sino como un interrogante. Esta concepción esta de acuerdo con los principios masónicos que los masones deben ser siempre inquisitivos, deben siempre dudar, deben siempre desear contrastar y nunca considerarse satisfechos. En una palabra, ser siempre y en todo momento BUSCADORES.

Por lo tanto, la visión del Libro nos debe incitar a que no solo sea un símbolo de usos y costumbres, sino que el saber escoger algún texto determinado, nos permitirá estimular e impulsar sus características polisémicas e universales. Si el mal uso de la Biblia por los dogmáticos que fanatizaron su contenido es una simple reducción histórica, debemos en la actualidad saber contextualizar y trascender en el tiempo y saber analizar sus narraciones de momentos históricos para de esta manera, poder esbozar las posibles razones que llevaron a los masones a que apareciera en nuestros rituales, no solo como fin dogmático y eminentemente religioso, sino también como germen simbólico de reflexión. Y llegar a la conclusión de que su presencia en nuestras logias ha otorgado un fundamento moral y ético de carácter universal, de libre interpretación, sobre la que debe descansar la conciencia humana que como sabemos, está siempre debatiéndose entre el espíritu y la materia.

Josep-Lluís Domènech Gómez

Al respecto de este importante tema simbólico, es de destacar que la R.L. Ciencia i Libertad al Oriente de Sant Andreu del Palomar (Barcelona) tiene prevista una Reunión Masónica Telemática el próximo dia martes 16 de junio, a las 19 horas, en la que su Venerable Maestro Joan-Francesc Pont (Kropotkin) leerá un trazado/plancha con el titulo: “El Volumen de la Ley Sagrada”.

 

 

 

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Coravid-19 No olvidemos la ÚNICA VALIDEZ de las Tenidas en Logia

LA ÚNICA VALIDEZ, LA DE LAS TENIDAS PRESENCIALES

El líder estudiantil de los sucesos del 68 Daniel Cohn Bendit, años después, afirmó en una entrevista a un periodista: “He aprendido más en una noche en las trincheras de las calles de Paris que en todo un curso de Filosofía”.

Sin embargo, es necesario huir de los “tópicos al uso” tan generalizados en estos días de que “se debe aprovechar esta pandemia, ya que nos traerá posteriores beneficios”.

Aquí añadiría yo que esta afirmación se debería convertir en pregunta: ¿esta larga noche de este global confinamiento colectivo servirá para algo? O ¿caerá en saco roto?

Se ha podido ver que en los centros hospitalarios se han generado nuevas estrategias, pudiendo decirse que han sabido reinventarse. Las empresas han buscado nuevas respuestas, entre ellas el teletrabajo.

Y parece ser que se inician una serie de medidas de los estados que en teoría tienen que significar ayudas a los principales perjudicados (y ahora no vamos a exponer toda la cadena o la retahíla de ellos, porque todos los conocemos).

Quizás un nuevo Plan Marshall, evidentemente contextualizado a las posibles necesidades actuales sería bueno. Ahora hace falta esperar y cargarnos de buenos deseos e intenciones.

Pero, el fondo y la idea nuclear de estas líneas, se basa en que debemos hacer los masones, que evidentemente debería ser mucho más que los oportunos pero lacónicos comunicados de seguridad en nuestros locales y templos. Este tema lo podemos dejar para otro articulo.

El que ahora deseo tratar esta referido al posible error por parte de algunos Hermanos y Hermanas, de poder llegar a confundir nuestras Tertulias y Talleres Masónicos a base de usar los métodos telemáticos – y que ya quede claro para todo el mundo que no es otra cosa- para que en un futuro más o menos largo, evidentemente a expensas de la pandemia del CORAVID-19, de no confundir posturas ni acciones.

Nuestras Tenidas PRESENCIALES son las ÚNICAS y no podemos entrar en “neologismos de uso”, tópicos recurrentes y en experimentos con gaseosa.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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LA CADENA DE UNIÓN MASÓNICA y el CORAVID-19

LA CADENA DE UNIÓN Y EL CORAVID-19

En pie Hermanos, formemos la Cadena de Unión, quitémonos los guantes… muy por encima de las inquietudes de la vida material se abre para nosotros el vasto dominio del pensamiento y la acción…

 “Entre los símbolos masónicos que parecen casi siempre comprenderse muy poco en nuestros días, se encuentra el de la “cadena de unión” de las Logias Masónicas. Algunos quieren ver en ella el cordel de que los masones operativos se servían para trazar y delimitar el contorno de un edificio. Seguramente tienen razón, pero ello empero no basta, y sería menester por lo menos preguntarse cuál era el valor simbólico de ese cordel mismo”. Estas palabras de René Guénon nos sintetizan y retratan esta parte sustancial de nuestros rituales.

Leo que en la ciudad de Barcelona ha experimentado unas cifras espeluznantes que nos alertan por su extrema gravedad: 34.385 personas han sido atendidas por los servicios sociales entre el 16 de marzo y el 14 de mayo, un tercio del total atendido en todo el año 2019, que fue de 90.000 personas. Y el 17% de estas personas no habían recurrido nunca a los servicios sociales. Los atendidos son sobretodo personas que Vivian con una economía del día a día. Es decir, trabajadores de la hostelería, de la limpieza doméstica, vendedores ambulantes, trabajadores de la construcción y en general, los que trabajaban sin contrato, y por tanto sin derecho al paro, a los ERTES, son algunos de los principales afectados por esta crisis. Esto solo en una ciudad, una gran ciudad como Barcelona… ¿Y a nivel nacional? Francamente es estremecedor.

Se han visto pocos comunicados contundentes y prácticos que dinamicen movimientos desde la Masonería en el estado español en pos y ayuda de tanta gente, de tantas personas, de tantos ciudadanos.

Hemos podido leer comunicados de diferentes Obediencias Masónicas con instrucciones de precaución, de suspensión de actividades y de medidas profilácticas que son la pura expresión del “Common sense” del sentido común que muchos colectivos profanos por desgracia, ni siguen ni piensan seguir, pero sin señalar a nadie, sería bueno empezar a cristalizar proyectos, porque ya estamos llegando tarde.

Recuerdo una línea del discurso de posesión del presidente Franklin Delano Roosevelt en 1933, a una nación paralizada por el miedo económico de la Gran Depresión, que ha soportado su significado original, desde aquellos tiempos porque la frase “Lo único que debemos temer es al miedo mismo” habla de la psicología de todo el pánico. De bien seguro de que habrá “un día después”, un instante en el que comenzar a reconstruir todo desde los cimientos, un momento en que debatir y replantearlo todo: seguridad, libertades I+D+I, autosuficiencia, modelos económicos, derechos, conceptos nacionales, fronterizos o laborales… un análisis estructural y sistémico que ya ha comenzado por poner a prueba nuestra resiliencia y nuestra propia capacidad de superación.

La emergencia de la COVID-19 reclama a la Humanidad en su totalidad. Hoy podemos decir que estamos escribiendo la historia, hoy podemos decir que escribiremos el futuro. Porque hoy, todos los masones y masonas tenemos una cita con la historia. Nunca olvidemos las palabras que al final de cada tenida se pronuncian.

Josep-Lluís Doménech Gómez

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La Masonería frente a la dignidad humana y el Covid-19

COLAS DE HAMBRE Y CORAVID-19 UNA LLAMADA A LA FRATERNIDAD

La dignidad es un concepto clave, aunque postergado en la sociedad postcontemporánea. El escocismo, evidencia que la fraternidad esencial requiere respeto, estima y caridad con el otro. El concepto de dignidad podría ser una abstracción o un constructo producto de la evolución de la civilización o algo inherente al ser humano. La masonería escocista, propugna claramente una ética de la dignidad, para mi opinión como reflejo de la Piedad Masónica. El concepto de Piedad Masónica viene estructurado en reconocer y admitir los defectos personales del prójimo atendiendo a los propios.

En la Edad Media la dignidad humana le infundía seguridad en sí mismo y en Dios rescatando toda su capacidad creativa. Sobresale la figura de Pico della Mirandola que implantó la idea de que la “dignidad del hombre se fundamenta en su libertad para formar y proyectar su propia naturaleza”, también Bartolomé de las Casas patrocinó por la igual dignidad de todos los seres humanos y Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca sentaron las bases del derecho de gentes. Pero, Michel de Montaigne es el primero que da relevancia a la defensa de la igual dignidad humana entre todos los hombres y estableció propuestas de valor permanente. Descartes configura la dignidad humana en la conciencia que todo hombre tiene de su propia existencia. Pascal afirmaba que la dignidad del hombre deriva del hecho de ser el único ser que es capaz de comprender la grandeza del universo y su propia pequeñez.

La Ilustración puntualizaría claramente, y de una forma definitiva, el concepto de dignidad humana, desde el punto de vista filosófico, moral, político y sobre todo jurídico. En ello radica la importancia de la masonería escocista asentada hoy en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Kant ve a la persona humana como el titular de esa dignidad que le era propia por razón de su autonomía inherente. En las sucesivas Declaraciones de Derechos del Hombre, desde la temprana Declaración de Filadelfia, hasta los más recientes Pactos internacionales de Derechos humanos, como en el preámbulo del Pacto de Derechos Civiles de 1966, se señala que los derechos derivan de la dignidad inherente a la persona.

Hoy, parece que vuelve a quedar en la formalidad y en las grandes declaraciones, cuando aún no habíamos siquiera llegado a una permeabilización de este, y así nos encontramos con nula consideración de la persona en abstracto y en concreto, no solo a nivel global o europeo, sino a nivel nacional y local. Ahí es donde la masonería escocista nos debe enseñar, como lo hace a través de los rituales de los diversos grados, la importancia de saberse tratados con dignidad y tratar a los demás de la misma manera, pero en todos los órdenes de la vida.

Pero esta idea, en la actual pandemia del Covid-19, tendría que quedar reflejada en saber llevar fuera de nuestros templos estas convicciones, ideas y trabajos. Es sin duda el mejor momento de poder llegar a la sociedad mediante el ejemplo y la acción decidida. ¿Cómo? Pues mediante la colaboración directa con asociaciones que resueltamente y no de manera retórica desempeñen este trabajo.

La labor no solo debe ser asistencial y médica -que lo debe ser- pero también resolviendo otro tipo de virus o pandemia que se ha generado: el del hambre y el de la ausencia de los mínimos básicos para el sustento y la vida mínimamente digna. La Masonería mediante los masones y masonas tendríamos que llegar a donde no llegan algunos Ayuntamientos.

La visión de las tristes colas de personas que esperan pacientemente para poder comer, son lamentables símbolos que se interponen ante nosotros, recordándonos nuestras Cadenas de Unión, repletas de buenas intenciones. Sin embargo me consta que muchos de nosotros ya nos estamos moviendo -aunque quizás demasiado tarde- para mirar de paliar en lo posible estas tristes escenas.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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CORAVID-19 APOLOGIA DEL MANDIL EN LOGIA

APOLOGIA DEL MANDIL EN LOGIA

 

El CORONAVID-19 ha condicionado todas nuestras costumbres y es posible que a nivel general determine en el futuro muchos hábitos y costumbres. El comentario genérico de “a partir de ahora nada será igual” o frases similares comienzan a ser habituales.

Para los francmasones como ciudadanos del mundo, también muchas de nuestras costumbres quizás vayan a variar, o al menos quedar larvadas durante un tiempo del que su duración desconocemos.

Como adalides de la utopía y ángeles guardianes de la acción ante la adversidad de la pandemia, cual Ave Fénix hemos sabido salirnos de las cenizas de la interrupción física de nuestros trabajos en logia, y protagonizamos centenares o mejor dicho millares de encuentros virtuales, conferencias y presentaciones de libros, a caballo de la tecnología que se ha convertido en nuestra mejor aliada.

Sin embargo, me gustaría poner en solfa -si se me es permitido- que gravitan de manera etérea -y así espero que continúen- ciertas reflexiones con respecto a las grandes posibilidades que la ciencia informática nos ha dotado y su ulterior uso una vez la maldita plaga epidémica sea controlada por la correspondiente vacuna.

Es posible que muchas cosas varíen, que numerosos cambios se hagan presentes, que incontables trabajos se optimicen mediante el uso eficiente del Skype, Zoom y la larga retahíla de aplicaciones que existen en el mercado, para un más vigoroso aprovechamiento del tiempo y gestión de nuestra vida laboral y social, pero lo que NUNCA tiene que cambiar es la presencialidad de nuestras tenidas – y permítanme el uso de este neologismo- para dejar bien patente la cuestión del sagrado deber masónico de trabajar en logia.

Pero es que aun, las conversaciones y los comentarios llegan a más. Se trata de elucubraciones de todo tipo, con respecto a nuestro retorno a los talleres y sobre de que manera iremos “decorados”.

La cuestión arriba a los foros cuando se especula gratuitamente sobre mascarillas, determinados guantes de látex u otras enjundias y quizás la temida decisión de no revestirnos de nuestros sagrados mandiles. Quiero esperar y espero, emulando dialectalmente al político de la transición española, que esto no suceda. Y saco a colación, del cajón de sastre masónico de un curioso articulo publicado en la revista Le symbolisme, en 1934 y no es necesario recordar que ha llovido mucho desde entonces.

El autor de este articulo fue Albert Lantoine y llevaba por titulo: Apología del mandil. Escritor y poeta además de francmasón gozaba de una honestidad intelectual, reconocida incluso por los adversarios de nuestra Orden.

Sería muy largo ahora detallar el contexto histórico del porque de su articulo, que proviene de que, por aquellos tiempos en Francia por diversas causas, muy diferentes todas ellas, había una costumbre de asistir a las tenidas sin el mandil correspondiente, simplemente ataviados con una banda, cosa que en numerosas ocasiones era destacada y afeada por sus visitantes en las logias, especialmente los ingleses.

En el citado articulo se lamenta Lantoine de que en una tenida que había asistido como Venerable Maestro (R.L. La Jérusalem Ecossaise) un hermano inglés visitante, siempre en términos corteses les reprochó el que no llevaran mandil. Después de interesantes consideraciones al respecto, siempre defendiendo la vuelta a la tradición de usar el mandil:   D’ailleurs quelques Loges de la Grande Loge de France ont décidé de revenir à cette ancienne tradition. Il serait à désirer que cet exemple fût suivi – dans notre obédience surtout. En otro articulo hablaremos de aquella costumbre de no llevar el mandil, ahora es el momento de decir alto y claro, que el CORAVID-19, JAMÁS LOGRARÁ que los masones dejemos de llevar el mandil.

Josep-Lluís Domenech Gómez

Referencia bibliográfica:

Referencia bibliográfica:   http://www.jlturbet.net/2016/03/l-apologie-du-tablier-par-albert-lantoine-texte-de-1934.html

 

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CORAVID-19. “Los Archivos de la peste” Exhortación a los médicos de la peste 80 años antes

 

LOS AVISOS A TRAVÉS DE LOS AÑOS 

En un excelente articulo en EL PAIS SEMANAL, viene publicado un articulo que Albert Camus escribió en 1941, es decir seis años antes de la publicación de su famoso libro “La peste”. Este curioso texto publicado en Les cahiers de la Pléiade, no tiene perdida, y verdaderamente sobrecoge por su realidad vista desde el contexto de los años pasados. Por otra parte, en la versión digital de EL PAIS, se puede llegar a un video de YOUTUBE, en donde el actor lo lee, con la maestría que lo caracteriza y que, en apenas 7 minutos, sitúa la trama en su punto álgido.

Su lectura no deja de ser inquietante y si me obligan actual. Hay párrafos turbadoramente amenazantes:

“Los mismos escritores también les aconsejan que utilicen una máscara con gafas y se coloquen un paño mojado en vinagre bajo la nariz. Lleven una bolsita con todos los extractos recomendados en los libros: melisa, mejorana, menta, salvia, romero, azahar, albahaca, tomillo, serpol, lavanda, hoja de laurel, corteza de limonero y peladura de membrillo. Sería deseable que vistieran por completo de hule. Aun así, pueden hacerse ajustes. Pero no hay ajustes posibles en las indicaciones sobre las que están de acuerdo los buenos y los malos escritores. La primera es no tomarle el pulso a un enfermo sin antes mojarse los dedos en vinagre. Adivinarán el motivo. Pero acaso lo mejor sería abstenerse de hacerlo. Pues si el paciente tiene peste, no se le quitará con esa ceremonia. Y si ha salido indemne, no los habrá llamado. En tiempos de epidemia, cada cual se cuida el hígado solo, para evitar confusiones.”

 “En términos generales, observen la mesura, primer enemigo de la peste y regla natural de la humanidad. Némesis no era, como les contaron en el colegio, la diosa de la venganza, sino de la mesura. Y asestaba sus terribles golpes a los hombres solo cuando estos se habían entregado al desorden y el desenfreno. La peste procede del exceso. Es en sí misma un exceso e ignora la contención. Ténganlo presente si quieren combatirla con clarividencia. No le den la razón a Tucídides, que habla de la peste en Atenas y dice que los médicos no eran de ninguna ayuda porque, en principio, abordaban el mal sin conocerlo. La epidemia adora los cuchitriles secretos. Acérquenle la luz de la inteligencia y la equidad. En la práctica, verán que es más fácil que no tragarse la saliva.”

 Estos dos párrafos nos dejan vislumbrar ciertas ilustraciones tácitas que hoy en día, con los adelantos de la ciencia, la cultura adquirida, nuestras sociedades, sea cuales sean, de cualquier parte del orbe, quizás no han sabido ver, observar y lo que aun es más grave aprender y concienciarse. Y lo que es más grave, aun circulan por nuestras calles imbéciles cerriles que niegan con descaro e incultura las más sonoras evidencias.

Y al final del articulo una apostilla lacerante pero que se nos hace actual:

Llegará el día en que querrán gritar de asco ante el miedo y el dolor de todos. Ese día, no podré hablarles de ningún remedio salvo la compasión, que es pariente de la ignorancia.

 Pues eso.

Josep-Lluís Domènech Gómez

 

 

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CORAVID-19 y el “Día Internacional de las Enfermeras”

RECONOCIMIENTO SOLIDARIO MÁS ALLÁ DE LOS APLAUSOS EN EL BALCÓN

En el DIA INTERNACIONAL DE LAS ENFERMERAS que, en estos últimos meses, nuestra sociedad parece haberse dado cuenta de que existen a causa de la pandemia del CORAVID-19, no nos podemos sustraer a los comentarios de las implicadas, dejando en segundo término las merecidas alabanzas que están recibiendo.

Sentir frases como: “Ser enfermera es más que una profesión, es una manera de ser” y “Pasar de acompañar el comienzo de una vida a la custodia del final…”, nos dan la muestra de todo lo que siempre hemos tenido y nunca se le dio la importancia que tiene.

Los que por alguna razón hemos tenido que pasar por una clínica o un hospital, siempre, quizás más amablemente algunas veces que otras, pero siempre con profesionalidad, hemos estado cuidados, protegidos y monitorizados por ellas. Antesala de la posterior visita del médico.

He encontrado un documentado y maravilloso articulo de Silvia Marimón en el periódico ARA, que nos narra la historia de una pionera de lo que hoy es el cuerpo de enfermeras, como broche de oro del Día Internacional de las Enfermeras.

Según nos cuenta, el 2 de febrero de 1856 aparecía en la portada del Illustrated Times una imagen de Florence Nightingale, una mujer joven de unos 30 años de cabello castaño que recorría las camas de los soldados heridos en la Guerra de Crimea. Aquella tierna imagen de aquella mujer acariciando la frente de los enfermos y reconfortándolos en un sombrío hospital de Estambul llegaría con el tiempo a ser icónica.

Hoy 200 años después, se celebra en el día de su nacimiento el Día Internacional de la Enfermería. De aquella mujer quedan algunas cartas con jugosos y racionales comentarios acerca de los males de aquella época y sustancialmente de aquella famosa guerra: “Tres cosas destruyeron nuestro ejercito en Crimea: la ignorancia, la incapacidad y las normas absurdas, y volverá a pasar lo mismo sino se regula de manera más inteligente y si los que toman las decisiones no se informan y no se preparan mejor”. (¿les suena eso ahora?)

Es casi conmovedor el comentario final de la periodista Silvia Marimón: “…Más allá del romanticismo de la imagen de esta enfermera al lado de los heridos, hay un legado que ha salvado muchas vidas”. Y yo me atrevería a decir más: Que no quede todo en aplausos, que nuestra sociedad y sus mandatarios reconozcan con sueldos dignos a estas abnegadas personas.

Josep-Lluís Domènech Gómez

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