Los Solsticios y las dos caras de San Juan

LA LUZ DE LOS SOLSTICIOS Y EL SAN JUAN BIFRONTE

 

 

Desde los ya lejanos albores de la Masonería especulativa, los francmasones reunidos en las logias de San Juan celebramos los Solsticios de Invierno y de Verano. Ya antes, los masones operativos, nuestros predecesores, es decir los constructores de iglesias, monasterios y catedrales, como verdadero génesis de Occidente de la Alta Edad Media del concepto entonces diferenciado de Hombres Libres, honoraban estas festividades. Pero mucho antes, desde los albores de los orígenes de la Humanidad, el hombre ha saludado y rendido culto al Sol esencia de la Luz y la Vida.

El simbolismo de la salida de las tinieblas lo podemos encontrar en todos los rituales de Iniciación de cualquier índole religiosa o pagana. También hallamos la misma cadencia en los conceptos cíclicos históricos en donde siempre una época sombría es substituida por otra pura, regenerada y virtuosa.

De esta manera en la Tabla Esmeralda, verdadera Tabla de la Ley para los Alquimistas y Hermetistas se describe así la creación del mundo: La primera cosa que apareció fue la Luz de la Palabra de Dios, que generó el nacimiento de la acción, esta al Movimiento y a continuación se generó el Calor.

Celebramos ahora el Solsticio de Verano. En esta época solar, podemos substanciar un punto de convergencia de las diversas culturas y de las variadas iniciaciones en el concepto subliminal de la continuada y persistente búsqueda de la Luz por parte del ser humano. Ya que de manera puntual el variado y diverso abanico cultural a merced de las tradiciones, nos dirige y encamina en el progreso del conocimiento hacia la Luz, de manera consciente o sobre las etéreas vías del subconsciente intuitivo.

La tierra adornada con todas sus ricas galas toma parte en este regocijo solsticial, es cuando el Sol, se encuentra en el grado álgido de su esplendor y bajo este marco de brillante alegoría del inicio del estío, las variadas culturas celebran año tras año, siglo tras siglo los beneficios de la Luz. Aquella luz que los masones consideramos Luz intelectual y que el Hermano Goethe reclamó en sus últimos instantes en el “Memento Mori”. Gritó: “¡¡¡Luz, más luz”!!!

Los Equinoccios. Fiestas que completan lo que globalmente se entiende como las 4 Grandes Festividades Masónicas.  Seria preciso adentrarnos en la Masonería Inglesa, la Masonería que me gusta denominar Masonería Civil ya que desde buen principio permanece alejada de la batalla entre la religiosidad y la racionalidad. La Masonería Pura y diestra anglosajona desde buen principio siempre ha gozado de mas libertad para su práctica que en otros lares, muy especialmente en Europa. Así pues, aprovecha esas fechas que brindan los Equinoccios para la práctica de la Elección cuando corresponde del Gran Maestro. Muy especialmente en el Equinoccio de Invierno o Otoño.

Los Equinoccios son dos fechas temporales que ahora desde la perspectiva del calendario gregoriano están situadas entre los dos solsticios y que corresponden mas o menos de esta manera: El Equinoccio de Primavera sobre el día 21 del cuarto mes y el de Invierno, el día 27 del decimo mes. Para explicar de manera fácil y libre del sedimento de la argumentación retórica en sentido astronómico

A mi me gusta referenciar estas dos fechas o tiempos mediante un mito de la Antigua Grecia, el Mito de Demeter y Persefone. Demeter es la diosa de la agricultura y la naturaleza, y Persefone es su hija. Cuenta la narración que Persefone fue raptada por Hades, que la hizo su esposa. Deméter, ante la ausencia de Perséfone se puso triste, y con ella la naturaleza, por consiguiente, la tierra no daba sus frutos y estaba afligida y los árboles perdían sus hojas. Al ver esto Zeus, terció en ayuda de Persefone. Pero Hades antes de que se fuera le dio de comer un grano de las granadas, por lo que jamás podía pasar su vida eternamente fuera del Infierno. Pero Zeus logró un acuerdo mediante el cual estaría un tercio del tiempo con Hades y el otro con Demeter. Es así como se logra una compensación mitológica equidistante. (Esta explicación Como Segundo Vigilante lo he empleado siempre)

En la tradición cristiana vemos una comparación apropiada con la referencia de la Semana Santa, que se realiza por los mismos días EQUINOCCIALES, en esta vemos la muerte de Jesús. Pero no solamente eso, sino q después se puede apreciar  la resurrección, la vuelta a la vida, el renacer y el abandono del Antiguo Testamento y el florecimiento del Nuevo Testamento, que se aleja del rigor y la dureza del primero, conduciendo la narrativa culta -que es como se debe entender la Biblia- hacia una nueva fase, etapa o periodo. Tenemos pues a:

San Juan Bautista es el “Anunciador”, como “la Voz” mientras que San Juan Evangelista es “la Palabra”. Entramos en la visión y perspectiva del Janus Bifronte. Queda reflejada una realidad y un desdoblamiento; el cual queda sublimemente referenciado en la Iglesia de Saint Remy en Reims, en una de sus excelsas vidrieras, en que está dispuesta una imagen a mi entender muy representativa: la expresión excelsa de la Dualidad.  Hay que recordar que las piedras labradas de los templos y las vidrieras eran la Biblia de los Pobres. El San Juan Bifronte. Quizás para muchos profanos no sean apreciables las características del símbolo, ya que como nos dice Saint-Exupery: Para ver no hay que mirar con los ojos sino con el corazón.

Basilio Valentín en su obra alquímica “Las doce llaves” nos induce etéreamente a la contemplación y percepción de las esencias de la quinta llave que: La tierra por ella misma no produce nada, es el espíritu quien abastece y sostiene la vida y toma su origen en los astros luminosos y de allí todos los metales extraen sus cualidades.

Janus, Janus bifronte, Juan el Bautista según los textos sagrados bautizaba a los creyentes con agua. Se puede decir pues que trabaja con sus manos “es un Mason Operativo”, lo podemos concebir como un Iniciador, en el aspecto del cristianismo bautiza-Inicia. En Masonería hace algo parecido, ya que merced a la emulación simbólica de la “Prueba del Agua” prepara el camino hacia la realización de la Belleza, de la Fuerza y de la Sabiduría.

En cuanto a Juan el Evangelista, escribe, relata, realiza un trabajo intelectual, es “un Mason Especulativo”, lo podemos conceptuar como un Iniciado, culto, docto, erudito como el Maestro que ha asimilado la enseñanza masónica.  Ambos pues, simbolizan el cuerpo y el espíritu de la Latomia.

Por otra parte, desde un aspecto temporal, la imagen de Jano se interpreta y refleja habitualmente como símbolo del pasado (con el perfil de un anciano) y el porvenir (con la silueta de un joven). Interpretación correcta, aunque que quizás pueda ser incompleta, dado que entre el pretérito que ya no es y el futuro, lo venidero que todavía no ha llegado, está un tercer e insinuado rostro de Jano, es el aspecto, la envoltura etérea: “el invisible”, que mira el presente, que en la manifestación temporal no es sino como el flash de un momento inasequible e ilusorio.

No obstante, en el concepto de la manifestación trascendente del espacio-tiempo este es eterno, contiene toda la realidad. Este tercer rostro corresponde en la tradición hindú al tercer ojo de Shiva, invisible también y simbólico del “sentido de la eternidad”, cuya mirada por un lado reduce todo a cenizas, destruye en indiviso lo manifestado, pero por otro, cuando la sucesión (línea) se convierte en simultaneidad (círculo), ve todas las cosas que moran en el “eterno presente”.

Pero cabe señalar que el “Señor de los Tiempos” obviamente no puede estar sometido al tiempo, igual que como nos dice Aristóteles: El principio del movimiento universal es necesariamente inmóvil.

Etimológicamente, la palabra Juan se relaciona con el vocablo latino JANUA, en castellano “Puerta”, de donde a su vez deriva la palabra JANUARIUS o Enero, inicio. En este contexto, es interesante resaltar el significado de puerta, que tiene la forma en ocasiones de semicircunferencia, forma empleada por los antiguos para el diseño de las puertas de acceso a los templos iniciáticos, por encima del cuadrado. Las puertas constan de líneas rectas dibujadas desde la Escuadra y las semicircunferencias trazadas con la ayuda del compás. Puertas que delimitan el espacio terrenal y semicircunferencias que nos esbozan las esencias del reino celestial, por lo tanto, transmisión entre lo Humano y lo Divino.

Finalmente subrayemos sobre el Janus Bifronte que en su honor los Romanos celebraban también sus dos fiestas solsticiales de verano e invierno. Así pues, la Unidad dentro de la Dualidad. Janus era el “clusius” el portador y amo de las llaves, el único que podía abrir y cerrar las puertas celestiales, como así nos lo relata Ovidio cuando nos recuerda que nadie entra en los cielos si Janus no le abre la puerta.

 Josep-Lluís Domènech Gómez

 

 

Impactos: 46

Autor: admin

Francmason adscrito a la Gran Logia Simbólica Española, miembro de la R.L. Acacia al Oriente de Barcelona. Miembro del Supremo Consejo Masónico de España 30º. Escritor. Libros Publicados: El Venerable Maestro, El Silencio Masónico, Los Oficios de la Logia, Manual de Procedimientos Operativos de Logia, Logia de Perfección, Capítulo Rosacruz, Príncipe del Tabernáculo, Rituales de los Altos Grados del REAA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *